domingo

EL SOL...

Va a empezar a escasear en esta ciudad. Primer día del cambio de hora y a las 17'30 ya estaba anocheciendo. A partir de ahora los días van a ser muuucho más cortitos. No hay vuelta atrás. O acostumbrarse o morir en el intento...

Revisando las fotos que tengo de mis ya seis semanas en esta urbe, he encontrado estas que aún no os había enseñado. Se me han puesto los dientes largos! Son de hace un par de fines de semana, con un sol espectacular, paseando por el Soutbank con mi gurú londinense.




Claro, que ahora que lo pienso... ¿A quién se le pone los dientes más largos de ver estas fotos? :)

viernes

INEVITABLE...


Caer en la tentación de intentar buscar un chocolate parecido al que tomo en casa...

Esta mañana, cuando he vuelto de la facultad, me he pasado por el Tesco del barrio. Entre las mil y una variedades de chocolate, he encontrado un bote de cacao, especial para pastelería o para tomar caliente con leche. Ese es el que a mi me gusta. Que tenga un punto amargo, que se suaviza con un pelín de azúcar. Lo único que le ha faltado es un poco más de espesura. Como la que tiene el chocolate de casa, que a la que se enfría un poquitín, parece que la cuchara se ha quedado clavada en la taza.

Para matar un poco el gusanillo y el "mono", no ha estado nada mal... Qué alegría!!!!

martes

RETAZOS

...Encontrarse con un español en el seminario de cine, con medio pinta de “caballero-señorito-truhán” andaluz. Sin saberlo, hablar con él en inglés hasta que su acento empieza a rechinarte algo extraño en los oídos.

...Darse cuenta de que la pseudo-Bette Davies es en realidad un encanto y un dulce de muchacha. Resulta convertirse en un “pozo” de sabiduría cinematográfica y de saber historico-político-cultural.

...Sentirse “Lost in Translation once again” cuando intentas expresar la extraña mezcla entre arte y propaganda que detectas en dos películas tan diferentes pero a la vez tan similares, como son El Acorazado Potemkin y Syriana.

...Ver como un chico le tira los trastos a una chica que no está por “el tema”. Un chico que lleva escrito en la frente “me creo un latin lover, no ves que lo llevo en la sangre”. Y una chica de estilismo imposible y de inglés ininteligible, que no parece estar impresionada por “la marca de raza”.

...Convertirte en consejera sentimental virtual, cuando las horas de la noche empiezan a hacerse “pequeñas”. Acabar sintiéndote la hermana mayor, una vez más, pero cambiando el sexo a tu “hermana”. Y sobretodo, darte cuenta de que cuando estás tan lejos, cualquier persona con la que puedas desrrollar una cierta empatía se acaba convirtiendo en casi parte de tu “familia postiza” en la distancia.

...Sentirte contenta y tranquila porque un reto que te tenía algo asustada apunta vises de convertirse en una experiencia muy enriquecedora.

...Darte cuenta de que los momentos de tristeza y soledad siguen ahí. Que no se fueron y que te acompañarán algún tiempo más. Pero a la vez, comprobar que son necesarios y saludables. Que te dan fuerza y carácter. Que aunque cuando te ves sumergida en ellos, sean duros y deseperantes, vistos desde la distancia que da el paso del tiempo, te parecerán grandes momentos de autoaprendizaje.

...Levantarte por la mañana sintiéndote un poquito más en casa, escuchando a uno de los grandes, con los que te criaste desde que eras una bebena. Nada... cosas de tus padres que eran progres y te arropaban en la cuna escuchando palabras que salían de la pluma de este genio...

domingo

NOTTING HILLEANDO A LA ESPAÑOLA

Si estuviera en casa, allá en tierras catalanas, alguien que yo me sé me diría algo como: “Nena, avui estas florida eh?”. Si estuviera a su lado le diría “No només avui, tota la setmana”.

Y es que esta semana que hoy termina, ha tenido de todo: clases amenas; clases soporíferas; estrenarse como profesora de español; recaída al resfriado “fiebroso”; momentos de nostalgia mediterránea; trabajos sorpresa que se convierten en sorprendentemente sospechosos; alguna que otra muestra de arranque de mi carácter explosivo por las “dudosas” costumbres higiénicas de dos de mis compañeros de piso; horas de lectura estresantes; y caída en los topicazos que tan poco me gustan. ¿Es o no es para estar “florida”?

Y ayer llegó la gota que colmó el vaso para rematar estos siete días “morriñosos” y mohínos, marcados por un principio de añoranza de los míos y de mi rutina a más de mil kilómetros de aquí.

¡Qué agobiante es pasearse por un Notting Hill literalmente asediado de españoles! Definitivamente estamos hasta en la sopa. Allá donde pusieras la oreja, oías a catalanes, andaluces, valencianos, gallegos, madrileños… Me parecía más estar paseando por las Ramblas, que no por uno de los barrios más “posh” de Londres.

Lo de agobiante lo digo por una cosa: la cara de zoquetes que tenían algunos cuando contemplaban lo que allí se congregaba. Eran verdaderos “panolis” vestidos a la última moda, pero con una concepción de lo diferente y lo variado, que dejaba muchísimo que desear. A veces me pregunto que porqué se molestan algunos en viajar si lo único que terminan haciendo es criticar todo lo que ven, casi por sistema.
Además, algo como todo esto no es que sea tan criticable, vaya, digo yo…




Y lo de la gota que colmó el vaso es porque, cayendo irrefrenablemente en esos topicazos que tan poco me gustan, no pude evitar acabar comiendo esto:



Sí señores. Paella y choricitos al vino en el corazón de Londres, por gracia de Hermanos García, afincados en esta calle…

… desde hace casi cincuenta años.

No se parecía al delicioso arroz a la cazuela que guisa mi madre y que te quita el hipo. Ni a los chorizos andaluces que mi padre cocina a la parrilla cada vez que en casa se come carne a la brasa. Peero, sí fueron muy aptos para quitarte la espinita de recordar sabores que aunque solo hace cinco semanas, te parecen muy lejanos.

Mal empezamos si con tan poco tiempo comienzo a decir esto, lo sé. Pero es lo que tiene venir de una familia donde se cocina taaaaan espectacularmente bien (y no lo digo yo por formar parte de ella, os aseguro que hay mucha más gente que lo ha comprobado y os lo dirían aquí y ahora), y en la que no somos especiales amigos de salir de restaurantes, precisamente por eso.

Pero es que creo que se me está empezando a reblandecer algo el coco. Ese que según mi madre, siempre he tenido tan duro. Quizás es que estoy perdiendo ese deje inconscientemente intelectual que mi padre siempre me ha dicho que tengo… Será que estoy algo lejos de mi casa y con la distancia todo parece que tiene otro color… O simplemente será que con tanto esfuerzo para amortiguar lo mejor posible el choque cultural, a veces me sorprendo a mi misma divagando sobre lo divino y lo humano sin tener ni pajolera idea de porqué lo hago.

El caso es que ayer me fui al barrio más “in” de Londres y acabé sintiéndome como en la Plaza Mayor de Madrid. Solo faltaba encontrar un puesto de bocatas de calamares (con lo ricos que están), y ponerse a gritar allí en medio “Gibraltar español, Malvinas argentinas”. El día hubiera terminado redondo.

jueves

ESTUDIAR EN TIEMPOS DE CRISIS

No negaré que desde que aterricé en la Pérfida, no he leído ningún periódico. Ni inglés ni español. Bueno, en realidad eso tampoco es cierto. Algunos ratos, en los que ganduleo por internet me conecto a la prensa española en sus versiones online. Y sí tachadme de lo que queráis. Pero mi comprensión no llega a tanto para pillarme un periódico en inglés. Ni mi dinero para pagar uno español con la tarifa al cambio.

Qué contaros que no sepáis ya. ¿Verdad? La gran palabreja, temida por todos los gobiernos mundiales, aparece aquí también a la primera de cambio. Claro que yo, en las conversaciones todavía algo precarias que mantengo en inglés, esa palabra y el contexto en el que se puede inscribir, no es que aparezca demasiado.

Donde sí la encuentro, y hasta la saciedad, es en cualquiera de las clases de las asignaturas de la facultad. Los profesores parecen estar obsesionados con el tema. Y se trata de asignaturas de humanidades… No me gustaría ni pensar si fuera estudiante de una carrera que tuviera algún tipo de relación con la economía.

La crisis salió a relucir en una asignatura sobre Gramática Inglesa. Cuando el profesor nos dijo que le “gustaría” ponernos ejemplos reales a través de la prensa, pero que ahora consideraba que no era “una buena época” para echar mano de ella. No pude evitar que los ojos se me quedaran como platos. ¿Desde cuando los periódicos solo hablan de economía? ¿Desde cuando en una facultad de humanidades, y más en un curso de lengua, no se pueden tratar textos de prensa cultural, por ejemplo? No protesté porque aún no sé protestar en inglés. Que si no, se hubiera enterado ese profe si no se puede usar prensa en época de crisis.

Volvió a salir en la clase de cine. Repasando las teorías cinematográficas desde principios de siglo. Que si Eisenstein y los Formalistas, que se Benjamin y el Optimismo Tecnológico, Adorno y el Pesimismo Cultural y…. lo que hizo colmar el vaso: la influencia Marxista en las corrientes de teoría cinematográfica. No sé si el profesor llegó hasta ahí a posta o no. Pero lo que si consiguió es sacar al tema a relucir. Sí, en una asignatura sobre cine. Eso llevó a crear un paralelismo algo extraño entre el crack del 29 y la actual crisis venida también esta vez desde las Américas del Norte. Imaginaos mi cara intentando entender al profesor hablando de eso, y en inglés. Con lo mal que se me han dado siempre los puñeteros números.

No se escapa nadie. Ni yo. La crisis me ha atrapado a mí también. Y sí lo sé, no es plan de frivolizar y tomarse el tema a la ligera. Pero quien me iba a decir que hasta en la universidad, inmersa en listas de vocabulario, corrientes cinematográficas y elucubraciones sobre la sociedad británica, tendría encontronazos con este azote planetario. Sí, lo sé. Si el mundo académico es el más oportuno para levantar discusiones sobre los temas de actualidad. Sí también lo sé, es algo que nos afecta a todos y para lo que hay que prepararse por si las cosas vienen mal dadas.

Pero a mi me cansa soberanamente tener que estar hablando siempre del vil dinero. Ya tengo bastante con pensar en él cada vez que tengo que ir al súper y no poder pasarme de un presupuesto ajustado. Quizás sí soy una inconsciente despreocupada…

miércoles

RENDIRSE A LA HERENCIA

Es lo que tiene. Que por más que a ratos te resistas a caer en ella, otros te tira tanto que es inevitable no sucumbir a su llamada.
Y mi herencia, venida del sur de la península, cada vez me tira más. En muchas cosas. En las costumbres, en el carácter, en la manera de entender la relación con los demás, en los gustos… Tanto es así que a veces me he sentido algo descolocada en la tierra que me vio nacer.

Eso que ocurría allá en tierras catalanas casi de manera anecdótica, aquí se ha evidenciado plenamente. Estando tan lejos de mi realidad cotidiana es cuando me he dado cuenta que algo que en mi rutina era algo tan normal, aquí es un valor añadido: el ser mediterránea.

Un valor que allá donde vas, y respondes a la típica pregunta de: ¿Y tú de donde eres?, arranca una sonrisa a tu interlocutor. Te conviertes en un ser que despierta curiosidad e incluso un punto de admiración. Vienes de una tierra bañada por el sol, y las temperaturas cálidas y agradables. De unas ciudades de gente abierta y alegre. Heredera de una tradición cultural y gastronómica envidiable.

Y te das cuenta de eso cuando estas lejos. Cuando cierras los ojos y te ves transportada a la plaza mayor de tu pueblo, un día soleado, rodeada de los gritos de alegría de los pequeñajos que juegan y sientes el aroma del café de media tarde. Cuando te paseas por los pasillos del supermercado y te emocionas al encontrar una botella de aceite de oliva o una lata de aceitunas españolas. Cuando te preparas la comida (y aunque sabes que no va a saber igual) piensas que es lo más parecido a lo que comerías si estuvieras en casa. Cuando las enseñanzas de muchos años te tu madre andaluza, curiosa y limpia hasta decir basta, te lanzan irrefrenablemente a limpiar las zonas comunes del piso “porque no se puede vivir con la casa sucia”.

La falta de sol, los horarios tan diferentes, el choque cultural y lingüístico, las temperaturas bastante más frías… Todo eso se puede llegar a superar si le pones ganas y paciencia. Si eres capaz de verlo con los ojos libres de prejuicios y sin intentar buscar paralelismo odiosos.

Pero nunca dejarás de ser lo que eres. Ni de sentirte diferente a los que te rodean. Porque creciste en un lugar especial. Porque tus padres te inculcaron valores muy valiosos. Porque la alegría que el sol otorga a todo aquello que conoces se filtra por los poros de tu piel y te cambia para siempre.

Como decía el maestro, en una de las pocas canciones que sigue arrancándome lágrimas cuando la escucho: “Porque yo, nací en el mediterráneo”.


martes

NO HE MUTADO

Hoy he recibido varios mails y charlas de messenger de alguna de mi gente. Me preguntan como estoy. Si como bien. Si duermo bien. Como llevo los horarios. Si estoy tranquila enmedio de tanto torbellino.

Sigo siendo la misma. Por lo menos por fuera. Tranquilos no he mutado. Sigo siendo bajita, algo rellenita (espero que por poco ;)), con el pelo corto y tan risueña y parlanchina como siempre.

Y para que os quedéis tranquilos y creáis mis palabras, os dejo esta "afoto". Me la sacó mi querido S el pasado domingo. No quiero presumir, peeero.... me veo hasta un poco bella en ella. (Leches! me ha salido con rima y todo).

Ala, tranquilos. Que el proceso de mutación no ha empezado. Todavía...jjijiji


lunes

LA CRIATURA CUMPLE UN MES

Soy madre primeriza. Estoy empezando a asimilar como hay que cambiarle los pañales, los horarios de las comidas, como manejar el cochecito por las calles… Pero es evidente que aún falta mucho para conseguir que el bebeno se pueda medio valer por sí mismo y no tenga que estar yo ahí detrás todo el día.

Os pensaréis que me he vuelto loca. Algo más de lo que estaba sí, pero no tanto como para imaginarme que he parido sin haber estado ni tan siquiera preñada. Pero es que hoy se cumple un mes exacto de mi llegada a esta ciudad. Hoy hace un mes empecé “esto” que de momento no sé hasta donde me llevará.

Han pasado muchas cosas. He conocido a mucha gente. He empezado a sentirme hormiguita de este gran hormiguero que es Londres. He tenido que enfrentarme a alguna que otra situación que no creía que volvería a ocurrirme. Pero lo que se está convirtiendo en lo más valioso que estoy cosechando aquí es que me estoy dando cuenta que, con fuerza de voluntad, seguridad en una misma y muchas, pero que muchas agallas, se puede conseguir lo que te propones.

Pero lo más curioso del caso es que me siento tranquila. Sin ese barullo de nervios en el estómago que hace unos años (y en realidad desde la adolescencia), me han atenazado la voluntad y han hecho que me retraiga en muchas cosas. Me sonrío a mí misma, viéndome caminar con decisión por las grandes calles de la ciudad. Cogiendo el metro y el bus cada vez con más soltura. Y sentir ese repelús en la nuca cuando me planto delante de algún lugar que he visitado miles de veces mentalmente y al que por fin me planto en carne y hueso.

No os negaré que los primeros días fueron difíciles. Mucho. Las lágrimas corrían por mis mejillas a la primera de cambio. Me sentía sola. Perdida en medio de tanta gente. Preguntándome qué hacía yo aquí, dejando toda mi vida y mi gente a unos cuantos cientos de kilómetros.

No puedo jurar y perjurar que esos momentos hayan acabado aún. Hay algunas veces en las que lo mandarías todo a freír espárragos y volverías a tu rutina conocida y segura. Pero te das cuenta que estás en el primer vagón de la locomotora. Que está empezando a coger velocidad y que ya que por fin has conseguido subir a él, no vas a permitir que nada te obligue a bajar de él. Por lo menos, nada que se pueda solucionar con paciencia, esfuerzo y perseverancia.

Estoy de “mensuario” con un resfriado considerable. Con la cabeza como un bombo cada vez que tengo que romperme los cuernos para expresarme en inglés. Y con un artículo sobre política inglesa que me está apretando el culete esta noche… Imaginaos si está la cosa tranquila como para poder permitirse el lujo de dormirse en los laureles.

Y como diría si esto fuera una función de teatro - cabaret: “Señoras y señores. El espectáculo no ha hecho más que comenzar. Tomen asiento, porque la historia que van a presenciar, puede que les cambie la vida”.

domingo

SOY FELIZ

Porque finalmente puedo decir que soy alumna de pleno derecho de la Queen Mary University of London.
En realidad hace ya unas cuantas semanas que lo soy, pero no me habían activado esto:


Finalmente me han dado de alta en el sistema de Intranet de la facultad. Ahí está todo el material de todas y cada una de las asignaturas en las que estoy matriculada. A partir de ahora las cosas van a ser bastante más sencillas. No voy a sucumbir a los nervios de no tener las lecturas para los seminarios de cine, ni saber el cambio de horario de tal o cual asignatura…

Hoy no tenía que hablaros de esto. El domingo ha sido radiante, paseando por la ciudad y en muy buena compañía. Peeero… Es que soy feliz! Imaginaos con lo poquito que me conformo yo para pegar botes de alegría.

PD: Como os habréis imaginado, este tampoco tenía que ser el post de hoy... Estoy en deuda y os lo debo :)

sábado

SÁBADO SOLEADO

El día se ha despertado radiante. Bien! Estoy empezando a acostumbrarme a los días soleados en Londres. Y eso es una putada. Una gran putada. Y disculpad el uso de tal palabro. Pero es la verdad. Lo único que eso va a conseguir es que cuando llegue el frío de verdad, y la luz de Lorenzo brille por su ausencia, mi pobre cuerpecito sufrirá aún más. Si nada más llegar hubiera empezado un tiempo de perros, me hubiera empezado a hacer a la idea. De momento parece que queda pendiente.

El plan de hoy era visitar el Natural History Museum. Impone, lo reconozco. Pero, las ciencias naturales no son precisamente lo mío. Interesante, sí. Pero demasiado enfocado hacia el público infantil. Grande, sí. Pero lleno de gente hasta la bandera en toda y cada una de sus salas. Al final ha terminado siendo una visita rápida, de un par de horas. Eso sí, sintiéndote pequeñita ante una entrada tan imponente como esta.


Otra vez fuera. Bajo el delicioso calorcito del sol. Una visita rápida al Pret-A-Manger (una cadena de bocadillos y comida para llevar que está bastante bien) y caminito del salón que nos ha acogido para comer…



Sí el tópico más tópico. Comer en Hyde Park. Pero es que el día lo pedía a gritos. No os podéis imaginar la de lo londinenses que había por todas partes. Familias enteras con sus peques, gente mayor paseando, parejas jóvenes tumbadas, grupos de amigos jugando a cartas,… Imágenes que no parecían sacadas de una gran ciudad como es ésta.

He vuelto a casa, viviendo otra vez en mis propias carnes que el metro, en fin de semana, se pone de bote en bote. En las dos últimas estaciones (Bank y Liverpool Street) pensaba que me iba a dar algo de lo apretujados que íbamos en el vagón. El calorazo que hacía allí dentro y la congestión nasal tan chula que me tiene atrapada, me ha dejado medio mareada….

Pero el día ha sido redondo. Ah!, y con la alegría de saber que el Victoria & Albert Museum es gratuito. Que me espere, que el fin de semana que viene pa’llá’ me voy!

jueves

HOY...

Ha sido un día difícil.
Estoy muy cansada.
He tenido muchas horas de clase.
He estado muchas horas pidiéndole a las neuronas que pensaran en inglés.
Se me han presentado novedades a asimilar como quien tiene que respirar inconscientemente.
Me he pillado alguna que otra rabieta por ineptitudes inexplicables.
Finalmente he puesto cara a gente que llevas mucho tiempo conociendo a través de la pantalla.
Me he dado cuenta, una vez más, que cocinar y comer una sola es... triste y deprimente.
Tengo que estudiar un rato más.
Pero si pudiera haría esto….




Sigo siendo una vaga… Hoy tampoco tengo gana ni fuerzas para explicaros nada más.

PD: Este tampoco tenía que ser el post de hoy

miércoles

HOY NO HAY POST

Bueno sí lo hay, como podéis comprobar. Pero hoy no os voy a contar nada. Bueno nada tampoco. Pero sí poco en comparación con otros días.

Hoy he estrenado mi flamante tarjeta del metro. He llenado mi ropero. He escandalizado a mi compañera americana con unas simples “papas” a lo pobre y un huevo frito cocinados con aceite de oliva. He redecorado mi habitación, faltada de colgadores y perchas para colocar mis trapitos y mis fulares.

Hoy estoy cansada y aún me queda unas cuantas horas delante del manual de cine. O sea que hoy gente, no os cuento nada más.

Como decimos en catalán: “Bona nit i tapa’t”.

Mañana será otro día.

PD: Este tampoco era el post de hoy…

martes

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

O lo que es lo mismo: yo, mi Oyster Card nueva y flamante para estudiantes mayores de 18 años, y el transporte público de Londres.

Estaba agobiada en mi habitación, a eso de las tres, refunfuñando porque la gente de la resi pone la lavadora y se olvida de recoger la ropa cuando ha terminado el programa de lavado. Refunfuñando porque yo tenía toda mi ropa de color metida en la bolsa de la colada y me he encontrado con el percal. Refunfuñando porque el horario mental que me había hecho para esta tarde se me había ido al garete.

Pero… la alegría ha llegado a media tarde en forma de…


En un principio, como os podréis imaginar, la alegría me ha podido. Luego, tras la euforia del primer momento, me ha entrado el susto… Porque una sigue siendo un poco de pueblo aún, y no me he aclarado demasiado bien sobre cómo conseguir el pase mensual con descuento.

Mi vecino me ha liado. Y me han asaltado todas las dudas. Que si hay que pagar online, que si tienes que dar el número de la tarjeta para que te lo descuenten del banco… Un lío padre que no tenía nada que ver con la realidad.
Suerte que ahí estaba mi gurú londinense y salvador de las catacumbas de Waterloo-Moria y me ha echado un cable.

Que empiece a temblar la ciudad, que la santísima trinidad de Emma va armada y es peligrosa. Por lo pronto, mañana no tengo clase, usease que... Llueva, haga sol o corra un viento de mil demonios, me pienso montar en el metro e irme hasta el quinto pino a mano derecha para empezar a saborear lo que te ofrece esta gran ciudad.

PD: El post de hoy no era este… Pero, como diría si aún estuviera en la radio, la actualidad manda, y hay que ser capaz de salir airoso cuando la ocasión lo requiere. :)

PD2: Y sí no os riáis. La foto es horrible. Parezco una atontá... Pero a ver... que alguien me diga si alguna vez ha salido favorecido en una foto de carné, que me rindo a sus pies...

lunes

TERROR AL PLAGIO

Esto es algo que me dejaron muy claro el primer día que puse los pies en la facultad. En este país, usar las palabras de otro, como si fueran tuyas, en un ensayo académico, te puede costar la expulsión inmediata.
No digo yo que eso sea legal, ni mucho menos. Pero la verdad, que te lo presenten de buenas a primeras de esa manera, te deja un poco acojoná. Y es que por lo que he podido observar, aquí los trabajos que haces en la universidad (aquí conocidos como “essays”) son algo verdaderamente importante y en lo que hay que esmerarse mucho.

Tampoco digo con eso que los que hice en España tiempos atrás los hiciera yo de cualquier manera. No. Si de una cosa puedo presumir es que era una verdadera “matá” cuando había que presentar algún trabajo en la facultad.
Y eso continúa ahora, que medio enfrascada en la tesina, no hago más que revisar una y otra vez. Puliendo esto y lo otro, visionando una y otra vez las películas a ver si se me ha escapado algo. Revisando una y mil veces las notas y comprobando que estén incorporadas coherentemente al discurso del análisis…

Pero… Me estoy dando cuenta a marchas forzadas, que en este país, todo o casi todo lo que aprendí en cuanto a cómo redactar un trabajo, me va a servir más bien poquito… Además de la barrera idiomática, existen una serie de procedimientos que, la verdad, me suenan poco más que a chino.

Esta tarde he empezado un curso en la facultad con el sugerente y estimulante título de “Academic Writing” (“Escritura Académica”, para los no iniciados en la lengua del Bardo). Os podéis imaginar qué emocionante ha sido la clase, de dos horitas ni más ni menos. Básicamente hemos dado vueltas a cosas como: qué es un análisis, una justificación, una evaluación, una comparación, una explicación…. Además, hay un apartado enorme, grandioso vamos, dedicado a ese "terror nacional" que es el plagio.

Claro que ya estamos con lo mismo. Lo inefable del lenguaje. Y es que muchos de los términos que se usan en inglés, no tienen un equivalente idéntico en español. Ahí viene cuando servidora se hace la picha un lío y llegan las confusiones a veces algo estúpidas pero no por eso menos comprometedoras.

Lo que se me avecina no es nada sencillo. Me lo estoy temiendo. Lo veo venir. Como cuando sabes que te vas a dar de bruces en los morros y no puedes evitarlo. Pues así me lo veo yo… Perdía otra vez en la traducción, y sudando tinta para amoldarme a este “nuevo estilo” de redactar mis “essays” de las asignaturas adscritas a la facultad de arte.

Y es que ser hablante nativa de una lengua, que por naturaleza, precisa de unas construcciones sintácticas muy elaboradas y llenas de matices para presentar un discurso coherente, y tener que enfrentarte a otra que es casi todo lo contrario… Te deja la neurona del lenguaje, (que ya lleva unas cuantas semanitas haciendo el pino cada vez que la pones a trabajar) reventaíta perdía a la pobre…

domingo

LAS AVENTURAS LLEGAN EN DOMINGO

A eso de las 6 de la mañana, me he despertado. No llevaba ni cuatro horas en la cama. Ayer quedé con A, y estuvimos un buen rato charlando. Fiel a mi condición de bebedora de té, me tragué dos tazas de Earl Grey hasta los topes. Y para rematar la faena, un rato después, una Coca-cola.
Hacía años que no me quitaban el sueño, pero ayer a las dos de la mañana tenía los ojos como platos, y tuve que recurrir a la siempre socorrida estrategia de la lectura en la cama. Solo así conseguí caer dormida.
Mister, la próxima vez que quedemos, si la rutina furiosamente acelerada de esta ciudad nos lo permite, recuérdame que no mezcle esas dos bebidas.

Pues al final, y con mucho esfuerzo, he puesto los pies en el suelo alrededor de las diez. He corrido la cortina y estaba cayendo un chaparrón monumental.
Me han asaltado todas las dudas, porque había quedado con mi querido Sirventés y ante tal panorama…. Pero la propuesta ha seguido en marcha. Lo malo es que, moverte por Londres, en día de lluvia, he descubierto en mis propias carnes, que no es nada sencillo.

He salido de casa a las once y veinte, con la firme voluntad de no llegar tarde como la última vez que quedamos. Ilusa de mí! Al llegar a la boca del metro me he encontrado una chica muy amable, que me ha dicho…”Lo sentimos mucho, el agua ha obligado a cerrar esta estación. Si quieres ir a Liverpool Street tendrás que coger el bus número 8".
Yo y los buses aún no somos muy amigos, la verdad. Tanto es así, que he terminado cogiendo el correcto, pera en la dirección opuesta hacia donde quería llegar yo. Menos mal que me ha dado por preguntar a otro pasajero, si no… He bajado, he cruzado la calle y he esperado a que llegara el próximo en la dirección correcta.

Quince minutos de trayecto y finalmente he llegado a la estación. He tenido que cruzar toodo el hall a contra dirección. ¿Como si yo fuera un barco de esos que se mueven en la Antártica, rompiendo los cachos de hielo?… Pues así… Y lo más curioso del caso es que me he dado cuenta que la gente me iba siguiendo! Por un momento, me he sentido líder del movimiento “los que llegamos tarde en un domingo de lluvia y tenemos que cruzar esta estación tan enorme”.
Un par de trasbordos y finalmente he llegado a destino. La National Portrait Gallery. La meteorología ha obligado que cambiáramos la ruta. Claro que… en realidad tampoco tengo muy clara qué ruta tenía preparada Sirventés…

Si algo tiene bueno ir con alguien que conoce la ciudad, es que puedes poner el piloto automático en cuanto a sentido de la orientación se refiere, y dejarte llevar. La visita se acaba convirtiendo en un paseo mucho más agradable, sin tener que estar pendiente de en qué calle te estás metiendo.
Ahora ya puedo morirme tranquila. He visto en vivo y en directo este retrato…

Y en frente del museo, sin saber exactamente qué hacían allí, ni porque iban vestidos de esa guisa, un grupo tal como así…

Las cosas que tiene esta ciudad. Que como te pille sin la cámara en las manos, te pierdes momentos tan pintorescos como éste.

Hemos salido de allí, andando tranquilamente bajo un lluvia fina y persistente, y hemos llegado hasta Covent Garden.
Un antiguo mercado de abastos, reconvertido en un espacio entre bohemio y de nuevas tendencias. Un espacio cubierto, con un estilo muy mediterráneo y donde al parecer, y según me ha comentado mi gurú londinense, es donde antiguamente se inauguraba la temporada de las manzanas. De ahí eses letrerito tan mono que aparece en la foto.

Hemos seguido paseando y hemos llegado a un espacio como éste…


Por un momento me he sentido como si no estuviera en medio de Londres.
Claro que lo que le ha sucedido después, tampoco denotaba que estuviera donde estaba…


Y al igual que la semana pasada, paseando por Brick Lane y ver los rótulos de las calles rotuladas con una caligrafía algo extraña para mí, hoy he vuelto a ver lo mismo, esta vez, con los ideogramas chinos.


Pero lo mejor estaba por llegar… Y como siempre, amigos míos, referente a las cosas del buen comer… Ha llegado H, la otra mitad de Un Mundo Perplejo, y nos hemos puesto las botas. O si no… Juzgad vosotros mismos esta mesa…



Sé de una que se le tienen que estar poniendo los dientes más largos…. (¿A que sí mi niña?)
Y para rematar la faena y hacer que la aventura haya sido más completita, me he metido de espectadora alucinada en una tienda única y exclusivamente de productos orientales.


Reconozco que la foto no es ninguna maravilla, ni retrata fielmente la cantidad de cosas sorprendentes que allí había, pero… Como ya os he dicho otras veces, tengo poca vergüenza, pero no tanta como para dedicarme a echar fotos bajo riesgo de salir chamuscada por una buena regañina.

La vuelta a casa ha sido algo más sencilla, pero no por eso menos accidentada. Mi parada de metro más cercana seguía cerrada, y he tenido que desplazarme otra vez en los caóticos buses rojos.

Pero el día ha valido la pena. Mucho. Sobretodo porque H me ha dicho algo que me ha hecho mucha ilusión: “Pues tu acento es verdaderamente bueno”.
Dios! Yo nerviosa perdía por mantener mi primera conversación más o menos larga solo en inglés y justo al comenzar me suelta ese piropazo… Con eso y el retrato de don William Shakespeare, voy a dormir yo hoy más ancha que un ocho…

sábado

DECEPCIÓN Nº 2

Estoy en racha. Pero no de premios. Eso no. En racha de expectativas frustradas.
Si fuera un personaje de una metanovela, de esos que se rebelan contra el destino que les marca la pluma de su creador, pensaría que me utiliza a voluntad para hacerme purgar todos sus pecados.
Ya os conté ayer la decepción número uno a costa de una birria de taza de chocolate caliente. Anoche llegó la número dos en forma de fiesta universitaria. Bueno más que una fiesta universitaria, aquí le llaman la “Flirting Party” o “Fiesta del Ligoteo”. Os podéis imaginar lo que se puede encontrar en un lugar como ese. Todo tiene cabida en la viña del señor.
Pero también es verdad que no iba yo con la intención de ligoteo. Mentiría si os dijera lo contrario. Simplemente me apetecía ver qué hacen los universitarios en este país, un viernes por la noche. Claro que eso y nada es lo mismo.
La noche empezó sobre las nueve, camino de casa de Evelyn, a casi treinta minutos andando desde la residencia.
Hasta que no llegue la dichosa Oyster, nos movemos a pie. Facilitando, porque no, que baje volumen del trasero que la genética familiar me dio.
Es verdaderamente difícil orientarse en una ciudad donde las calles tienen nombres a veces tan rebuscados. Además, tienen la mala costumbre de nominarlas con un simple cartelito blanco de chapa, pegado en la esquina de dicha calle. Los miopes como yo, que por la noche nos convertimos en verdaderos viandantes zopencos, sufrimos mucho por tan curiosa decisión de señalización urbana.
Y fue en casa de Evelyn donde empezó el “festival del humor”. Gracias a este aparatito:


Estábamos tan tranquilos sentados en la cocina, tomando algo, cuando de pronto empezó a sonar la alarma antirrobo. Pensamos que sería un momento. Pero no. Pasaron cinco, diez, quince, veinte, veinticinco minutos y nada… Los oídos parecía que te iban a explotar. Las luces también empezaron a hacer el tonto y estar allí dentro, con la calefacción a una temperatura desorbitada, se convirtió en un verdadero infierno.
Finalmente llegaron los del servicio de seguridad de la universidad (porque el piso pertenece a la Queen Mary) y los dejamos allí, peleándose con el dichoso cacharro que aullaba como un histérico.
Nos fuimos camino del campus, buscando la famosa fiesta “Flirting”. No sé para qué. Menudo chasco. Aquello estaba lleno de chicas con vestidos mínimos y tacones máximos, y chicos barbi-lampiños pasados de vueltas por el exceso de cerveza. Además, pagar tres pounds para meterte en una sala con luces rojas, y estudiantes universitarios que no llegaban ni a los 22… No tenía muy buena pinta.
Los ingleses, al igual que con las tazas de chocolate, tampoco saben montar fiestas universitarias. Esto, en comparación con lo que se montaba en mi facultad, allá por tierras catalanas, es una verdadera cutrería. Ya me lo dijo un buen amigo, hace un par de días en un mail: “Emma, que esa gente son muy raros. Que no son de sangre caliente como nosotros, y aunque se crean que son el culo del mundo, nuestra condición de mediterráneos les pega siete vueltas”.
Qué gran verdad! Voy a tener que ponerlo en el altar de mis frases para “superar” el choque cultural.
Terminamos la noche en un pub cercano, haciendo algo tan típico como esto, y sobretodo, acompañándolo con muchas risas…


Definitivamente, esta semana no ha sido la mía.
Quizás sí soy el personaje de alguien y lo que tengo que hacer es que purgar algún pecado...

viernes

DECEPCIÓN

Esto es en Londres un "Hot Chocolate", o lo que es lo mismo, "Una taza de chocolate caliente".


Y con lo poco que me gusta la leche y lo mal que me sienta... Esto es más una leche con colacao que otra cosa... Estos ingleses no saben hacer una buena taza de chocolate. Qué penita más grande me he llevado yo hoy.
Esta noche me voy a una fiesta en el campus. A ver si va a ser como este chocolate. Una panzá reír sin ninguna gracia... Menuda suerte llevarme ya dos decepciones en un solo día. Os contaré.

jueves

ESTILISMOS IMPOSIBLES

De esta forma se puede definir bastante bien lo que llevo viendo por las calles de Londres en estas ya casi tres semanas de mi nueva vida “far from Spain”.
No es que me haya sorprendido mucho, la verdad. Las dos veces anteriores que estuve aquí en plan turista, ya me di cuenta que vestirse en Londres es toda una institución.
Pero ahora, que me paseo tranquilamente por las calles, me doy cuenta que algunos londoners, tienen el gusto para vestir allá donde la espalda pierde su bello nombre.
Imaginaos una posible mezcla como esta…


Pues que me fulmine un rayo ahora mismo si no te paseas un día cualquiera por la ciudad y ves a una chica con unas pintas muy parecidas.
Ante tal gusto por la combinación, no me queda otra que mirarme de pies a cabeza y pensar para mis adentros: “A ver Emma, o tu eres una cateta de no te menees o esa muchacha no tiene demasiado buen gusto vistiendo”. ¿Vosotros sabéis la respuesta? Porque yo aún no lo tengo muy claro.
Quizás es que aquí lo que se lleva es eso, y la que de verdad está desfasada soy yo.
Pero luego te cruzas con otra chica que podría llevar perfectamente algo al estilo de…

Y te das cuenta que… tan pasada de moda no estás, porque si a eso se le llama ir a la moda… Mejor me quedo en casa y no salgo. Porque así no me vestiré yo ni harta de vino.
No os negaré que mi armario, en estos momentos, es lamentablemente precario. Hay muy poquito donde elegir. Toda mi ropa mona, se quedó allá, en casa. Guardada en el armario. Mis zapatitos de tacón, las camisetas de arreglar, algún que otro vestido…. No pensé que podría llegar a echarlos de menos…
Todo será cuestión de buscar alguna cadena de estas grandes, donde los precios a veces son de risa, y aprovisionar el ropero…

PD: Quería poneros fotos de “modelos reales”, pero una no tiene tan poca vergüenza como para ir fotografiando a la gente por la calle… Intentaré perderla de aquí en adelante, a ver si así veis con vuestros ojitos lo mismo que veo yo…

PD2: Meri!! Ni se te ocurra meterle mano al armario. Para tu información... La dieta londinense me está ayudando a ponerme como una sílfide, osease... Que los pantalones y los escotazos que tú querías ponerte, en un par de meses me quedarán de muerte....

Si es que... tener una hermana lejos, con tu armario llamándole a gritos es un puro peligro!!! O no?

PD3: A los sufridos lectores de este blog. No, no soy una frívola. Que hoy os hable de ropa no es frivolidad. Porque aunque mi madre siempre me dice que solo tengo un cuerpo que vestir, la imágen cuenta. Cuenta mucho. Y más cuando estás en una ciudad tan posh y cool como ésta...

miércoles

LAS TARDES DE ESTUDIO NO CAMBIAN NUNCA


Qué más da que estés en Londres, en tu casa a mil-quinientos kilómetros de aquí o en la Conchinchina. Las tardes que te pasas estudiando son iguales en todos lados. Por lo menos en la forma, que no en el fondo.
No es lo mismo estar aquí, en esta ciudad por la que has tenido que luchar tanto, que en la habitación de tu cuarto, bajo el paraguas de papá y mamá.
No es lo mismo los apuntes sobre didáctica del español que unos sobre un estudio sociológico de la audiencia en el cine.
No es lo mismo poder leer el texto de un tirón y entenderlo a la perfección a la primera, que estarte casi media hora por página porque el señor que ha redactado el artículo ha usado un inglés algo rebuscado para ti.
No es lo mismo que en la calle oigas a los pequeñajos jugando o a tu perro haciéndole fiestas a la cena que le han puesto en el plato, que oír como aúlla el viento tras los cristales o a tu compañera americana hablando a través del Skype con su familia allá en las Américas.
No es lo mismo saber que tu vida está (a veces tristemente demasiado) ordenada, que estar a la expectativa por lo que puede ir pasando sin que te lo esperes.

Hay muchas cosas que no son lo mismo, pero una tarde de estudio, siempre es igual. Estés donde estés…