- Levantarte por la mañana, en pleno East End londinense, con el canto de los pájaros y los rayos del sol que se cuelan por debajo de la cortina opaca de tu ventana. En el fondo, eres una privilegiada.
- Ir caminando hasta la facultad, en un agradable paseo de apenas 20 minutos, medio reconvertida en londinense. Con un café con leche calentito en una mano y escuchando mi música preferida en el ipod.
- Comprobar una vez mas que las inglesas rien “raro”. Que empiezan con una risita tonta, y terminan soltando un verdadero alarido nervioso, escandaloso y perfectamente audible a muchos metros de distancia.
- Sentir que por fin, la dichosa gripe que te ha tenido viviendo solo a medias durante los últimos quinze dias, se va y te libra de su mano oscura. Darte cuenta también, que cuando estás lejos de una cara conocida y querida, estar pocha es una gran p***
- Ver cómo, asombrosamente, las cosas puedes cambiar mucho, muchisímo, de la noche a la mañana. Que cuando menos te lo esperas algo aparece en medio de tu camino y puede darle un nuevo giro a tu vida.
- Rebuscar por ese gran amigo que es Youtube y encontrar una de las canciones que siguen poniéndome las carnes de gallina cuando la escuchas. Nunca pasaran los años para la Reina...
PD: otros retazos... I y II













