miércoles

TENSIÓN CERVICAL, ESA GRAN AMIGA.

Qué sería de nuestras vidas sin estas queridas amigas. Esas que cuando menos te lo esperas te saludan de buena mañana y te dejan “tiesa” nada más poner los pies en el suelo.

Pues esas queridas compañeras, las cervicales, y su colega del alma la “tensión” llevan dándome los buenos días desde hace ya unas cuantas semanas. Hasta hace unos días la cosa era medianamente soportable. Una ducha caliente, con la alcachofa de la ducha directamente apuntando al cuello durante un par de minutos y el problema se solucionaba para el resto del día. Pero desde el pasado sábado, la cosa a empeorado.

Todo empezó con el hombro derecho, que parecía un poco “atropellado” y algo vago a la hora de querer responder a mis impulsos de mover el brazo. A medida que pasaba el día la cosa empeoró. El dolor que al principio era solo como una pequeña presión sobre la zona, se fue extendiendo hacia la clavícula derecha y también por todo el brazo derecho. Después de un día de compras por el centro y una visita relámpago a Ikea para proveernos de un par de cosas, llegar a casa cargada con los paquetes fue poco más que una tortura china. Definitivamente la tensión cervical se había instalado en mí y parecía que estaba dispuesta a darme la vara.

Y así ha sido. Aquí está. Instalada desde el puño hasta la clavícula derecha, haciéndome los días un poco imposibles y complicados, y sobretodo, con unos espasmos y unos tirones que me tienen frita. Geles de calor, pastillas anti inflamatorias, paños calientes, geles anti inflamatorios, aceite de romero, baños calientes, masajes caseros... Así llevo desde el sábado y la cosa promete ir para largo. Como diría mi masajista en España “si todos los nudos que tienes en la espalda fueran garbanzos, harías un cocido para unos cuantos comensales”.

Me lo tomaré con filosofía y haré un poco el vago esta semana a ver si con un poco de reposo y el tratamiento adecuado la cosa mejora y no tengo que recurrir a la amputación. Eso a lo que tanto le gustaba recurrir a mi hermana cuando estudiaba enfermería y daba como diagnóstico cuando le decía “me duele el hombro”.

Y si por casualidad (y por desgracia) os pasa lo mismo que a mí, os dejo una pequeña ayudita, en forma de tabla de ejercicios para mejorar el estado de vuestras queridas cervicales.

PD: Como os podréis imaginar, después de tanto tiempo sin pasarme por aquí, este no iba a ser el post para el reencuentro, pero las “c” me tienen tan atacada, que en estos momentos es en casi lo único que puedo pensar....




HACE UNA ETERNIDAD QUE NO PASO POR AQUI...

Hace casi tres meses que no paso por aquí. Bueno no es cierto del todo. Paso todos los días. Cada vez que me conecto a internet. Como os podréis imaginar, mi blog es la página de inicio de mi portátil cada vez que me conecto a la red. Y cada día me asalta la vergüenza de ver que la última entrada es de principios de mayo.

No contenta solo con eso, tengo a una madre que es como una segunda conciencia y cada vez que hablamos por Skype, me recuerda que tengo la página algo olvidada. Lo sé mamá, lo tengo ahí, clavadito en el fondo del estómago y me asalta una y otra vez.

¿Por donde empezar desde la última entrada? Mmmmm… A ver… Me mudé de piso a finales de mayo y abandoné Bethnal Green para trasladarme a Walthamstow. Un poco más al norte, en zona tres, pero que sorprendentemente me gusta bastante. Es como un pequeño pueblo “pegado” a Londres y tiene espacios verdaderamente tranquilos y encantadores para pasear y recrearse en lo típicamente inglés. Abandoné un piso compartido con otras 4 personas (llegamos a ser 7 durante algunas semanas) en el que solo tenía una habitación para vivir (los primeros tres meses una simple que parecía una caja de cerillas, los dos siguientes una doble en la que me sentía un poco menos sardina en lata). Viví en propias carnes lo que es buscar piso con mi chico, en esta ciudad, con un presupuesto limitado e intentando que no estuviera lejos de la parada del metro y del tren. Y como broche final, limpiar y ordenar un piso que se aparece enorme para dos personas e intentar decorarlo y hacerlo acogedor con un presupuesto muy muy ajustadito.

¿No está del todo mal no? Entremedias, un viaje a España, algún que otro momento de crisis existencial y muchas horas de limpieza para adecentar un piso que (la madre que la parió si la pillara ahora mismito), la landlady nos alquiló sin limpiar…

Pero no todo ha sido “chungo”… Me he aficionado a la jardinería (una de esas tres cosas que tanto gustan a los ingleses además de las casas y los pubs). Mis dotes culinarias han aumentado exponencialmente y estoy hasta sorprendida por ello. Tengo televisión después de nueve meses y mi inglés está creciendo sorprendentemente rápido. Y de lo que estoy más orgullosa (y gracias a las enseñanzar de la madre que me parió), me estoy convirtiendo en una administradora financiera doméstica de narices (vaya, que con poco dinerillo hago milagros).

Y como que por más que yo lo diga, no tenéis porque creerme sin ver antes una imagen, os dejo aquí una prueba (de la que estoy muy orgullosa, todo hay que decirlo) de mis tres jardineras en la ventana de mi salón. Cuando plantamos las flores hace poco más de un mes, eran toda muy chiquitas, casi no sobresalían del borde del macetero. Estoy más que sorprendida de ver que han crecido tan bien.

Ahí os las dejo, para que veáis que no miento….


viernes

LLEGA LA PRIMAVERA A LA CIUDAD DE LA NIEBLA

Algunos dicen que la primavera se ha avanzado un poco este año. La verdad es que sí. Hoy empieza oficialmente, pero llevamos ya unos cuantos días con solecito y temperaturas más alta. Estamos de fiesta. Hoy abandonamos el frío invierno y empezamos con la loca primavera. Loca porque durante el día pasas calores importantes, y a la que cae el sol empiezas a tener un frío de narices. Esto me lleva a acordarme de una cosita que me dijo S la primera vez que nos vimos en Londres “Tú prepárate, porque los inviernos en Londres no son moco de pavo. Hace un frío de narices y a ratos te entra la “depre” por no poder salir a la calle del frío tan horrible que hace”.

No puedo negar que a ratos ha sido durillo. La verdad es que sí. En noviembre y diciembre, nos pillamos unas semanitas de lluvias y vientos helados, capaces de descolocar al más sereno. En enero las temperaturas cayeron en picado, y en febrero, la famosa nevada que paralizó totalmente la ciudad durante un par de días.

Pero al llegar marzo, parece que las cosas se han calmado un poco. Los días han empezado a ser un poco más cálidos (tampoco mucho, vayáis a pensar que esto es Barcelona y su clima de costa), pero la verdad es que en el centro del día, se agradece poder quitarse el abrigo durante un rato…

Los que dicen que ya estamos inmersos en la primavera, pues, tienen bastante razón. Llevamos unos 10 días en los que parece que el ambiente soleado es de lo más normal en esta ciudad. Esta ciudad en la que desde que te levantas hasta que te acuestas, puedes ver y vivir en propias carnes, lo que son las cuatro estaciones en un día. Eso me lleva, para tortura china del que esté cerca de mí en ese momento, a acordarme y cantar compulsivamente esta canción.

Y volviendo al hilo del tema… En estos maravillosos días pre-primaverales, durante las horas centrales de la jornada, luce un sol casi mediterráneo. Un adjetivo que me gusta aplicar a aquello que me recuerda a casa. Y aunque sé que aquí no tiene nada que ver con la realidad, por lo menos me quito de encima el “home sick”, o lo que viene siendo lo mismo, la “añoranza”. Y algo que te pasa allá donde estés, viviendo la primavera es que: durante el día te asas de calor y a la que cae el sol te entran unos fríos de narices. Me temo que librarme de un resfriado primaveral no va a ser fácil.

Pero lo que más me gusta de estar aquí en estos momentos del año es que por fin voy a vivir en mis propias carnes, la cultura del “picnic en el parque”. Es impresionante ver como a la que sale un rallito de sol, la gente se tira compulsivamente a la calle. Aparecen de todos los rincones de la ciudad, y las zonas verdes que se reparten a lo largo de toda Londres, se llenan de gente que busca los rayos de sol como si de oxígeno vital se tratara.

El miércoles “me estrené” en eso, y espero que sea el primero de muchos… Y para que veáis que no me invento nada de la pasión de los londoners en tirarse literalmente a los parques…



lunes

YA LLEGÓ...

El cumpleaños. O más exactamente, algo así como “mensuario”. Concretamente 6. Bueno, en realidad 6 meses y 3 días. Cosas de la rutina, que al final el viernes me lié con otras cosas y no tuve tiempo para redactar el post.

Pues eso, 183 días ya en la gran Londres. 183 días en los que mi vida ha cambiado, diría yo, que por completo. Es lo que tienen los viajes. Que una vez estás sumergida en ellos, para bien o para mal, te cambian para ya no dejarte ser nunca más la que eras antes. Recuerdo el famoso día D. Un viernes por la tarde, a eso de las cinco, con el metro de bote en bote y yo cargada con una maleta que era casi más grande que yo.

Aún recuerdo la sensación de casi pánico histérico que sentí la primera noche en el hotel. No hacía más que oír sirenas de ambulancias y coches de policía, arriba y abajo , por la avenida enfrente de donde me hospedaba.

Con el paso de los meses (y viviendo ahora solo a 200 metros de donde pasé la primera noche) me he dado cuenta de que las sirenas y el murmullo del metro que pasa por debajo de mi piso, ya no me molestan a la hora de dormirme por las noches…

Seis meses en los que estoy aprendiendo a moverme con bastante soltura por una ciudad enorme, que no se parece ni remotamente a nada de lo que había conocido hasta el momento. En la que estoy conociendo a gente que me ha cambiado la vida. Gente a la que conoces por casualidad y que serán parte de ti para siempre. En el pasado o en el futuro. Porque eres protagonista en primera persona de momentos que guardarás en tu memoria, más allá de las imágenes captadas con la cámara…

viernes

SE HA IDO...

Era previsible. En casa se hablaba del tema desde hacía mucho tiempo, pero nunca nos lo tomábamos muy en serio. Que si es ley de vida. Que si tarde o temprano llegará el momento. Que si tenemos que prepararnos… Pero nunca te acabas haciendo a la idea del todo.

Pero sí, el momento llegó. El miércoles. No sé exactamente a qué hora. No he querido ni podido preguntarle más a mi madre. Solo sé que nos dejó para no volver. Que con las caricias de mis padres que no lo dejaron solito ni un momento, y con una inyección que lo sedó sin hacerlo sufrir, se quedó dormidito para siempre.

Era el más pequeñín de la casa. El más “follonero” y alegre. El que siempre estaba ahí a tu lado. Cuando estabas contenta y cuando rutina se derrumbaba un poquito. El que sin mediar palabra era capaz de darte un mundo entero a cambio. El que te miraba directamente a los ojos y te hacía creer por un momento que tú eras su único dios en esta tierra.

Nunca nos olvidaremos de ti. Nunca podremos borrar de nuestras memorias los maravillosos momentos que nos has regalado durante los quince años que has estado en nuestras vidas. Contigo hemos aprendido a ser mejores personas. Y lo hiciste dándonoslo todo, sin pedir nada a cambio. Y no te apenes. Nuestras lágrimas son de tristeza. De dolor. Por no tenerte ya con nosotros. Porque llegaste sin avisar, casi sin querer. Y te has ido también casi sin avisar, sin querer. Como lo hacen todas las cosas grandes e importantes que te suceden en la vida.

Descansa en paz amigo mío…

miércoles

SINCRONIZAR AGENDAS

El lunes me llamó mi querido S. Hacía unas cuantas semanas ya que no sabía nada de él. Es lo que tiene esta ciudad. Es lo que tiene la vorágine de la vida londinense.
Me vino a la memoria lo que me dijo la primera vez que hablamos por teléfono cuando aterricé, hace ya casi seis meses: “Londres te absorbe, te atrapa con sus tentáculos y tu vida social no acaba pareciéndose en nada a la que estabas acostumbrada en tu ciudad natal.” Bueno, en realidad esas no fueron sus palabras exactas, pero sí la esencia de lo que quería decirme.

Es ahora cuando empiezo a entenderlo. Es ahora cuando esa palabreja que tanto les gusta a los ingleses “socializing”, empieza a tener más sentido para mí. Ese concepto que en nuestra lengua se podría traducir por “socializar”, pero que no tiene, ni de lejos, la misma presencia “bombardeante” en nuestras vidas, allá por tierras mediterráneas. Y es que la lengua también define patrones sociales, de comportamiento cotidiano, de formas de ver y entender la vida y las relaciones humanas…

El caso es que, y volviendo al “key point” (como dirían los ingleses), o al meollo del asunto, (como diríamos nosotros) es casi inevitable tener que incluir las “citas” con amigos y conocidos en el horario mental que te “fabricas” para la semana. Si no “sincronizas” agendas, es muy posible que acaben pasando semanas o incluso meses hasta que puedas reunirte con aquellos con los que compartes gustos, y a los que te une una estimación especial, y que quizás solo viven a unas pocas paradas de metro de ti.

Sí amigos míos. A servidora, nacida en un pueblo pequeño, donde todo está a tiro de piedra, le ha costado todo este tiempo darse cuenta de la historia. No es que sea una paleta de pueblo (o por lo menos no me considero como tal, corregidme si me equivoco, por favor) pero hasta que tu cotidianidad no está medianamente asentada, no eres plenamente consciente de ello.

Claro que en este punto se plantea otra cuestión: ¿qué es la cotidianidad viviendo en Londres? Pero eso tendrá que quedar pendiente para otro post. De momento os diré, que la mía está algo alterada últimamente, de ahí que lleve unas cuantas perdida en la blogosfera, sin actualizar mi caos particular. Cosas que pasan y que te revolucionan de la noche a la mañana. Nada malo, ni mucho menos, pero lo suficientemente nuevo para que la rutina de españolita gris y aburrida que llevaba hasta ahora, haya cambiado bastante radicalmente.

Lo que sí tengo claro ahora, es que hay que sincronizar agendas y ajustar horarios. Si no, la babilónica urbe, llena de gente, te hace sentir la persona más solitaria de la faz de la tierra. Nunca me ha gustado tener que acatar unas determinadas formas de actuar. Pero está claro que en este punto, o lo haces o te quedas más sola que la una. La improvisación no tiene cabida en este lugar, pues puedes acabar siendo víctima de un fin de semana largo, aburrido y soporífero…

jueves

RETAZOS III

  • Levantarte por la mañana, en pleno East End londinense, con el canto de los pájaros y los rayos del sol que se cuelan por debajo de la cortina opaca de tu ventana. En el fondo, eres una privilegiada.
  • Ir caminando hasta la facultad, en un agradable paseo de apenas 20 minutos, medio reconvertida en londinense. Con un café con leche calentito en una mano y escuchando mi música preferida en el ipod.
  • Comprobar una vez mas que las inglesas rien “raro”. Que empiezan con una risita tonta, y terminan soltando un verdadero alarido nervioso, escandaloso y perfectamente audible a muchos metros de distancia.
  • Sentir que por fin, la dichosa gripe que te ha tenido viviendo solo a medias durante los últimos quinze dias, se va y te libra de su mano oscura. Darte cuenta también, que cuando estás lejos de una cara conocida y querida, estar pocha es una gran p***
  • Ver cómo, asombrosamente, las cosas puedes cambiar mucho, muchisímo, de la noche a la mañana. Que cuando menos te lo esperas algo aparece en medio de tu camino y puede darle un nuevo giro a tu vida.
  • Rebuscar por ese gran amigo que es Youtube y encontrar una de las canciones que siguen poniéndome las carnes de gallina cuando la escuchas. Nunca pasaran los años para la Reina...




PD: otros retazos... I y II

domingo

MI ZONA PREFERIDA DE LA CIUDAD

En el Southbank, a orillas del Thames, los paseos siempre son agradables. De noche, de día, con sol, con cielo nublado... Es mi zona preferida de la ciudad. De los tres meses que llevo ya aquí es en la zona que más veces he estado. Sola, acompañada, siendo guiada, siendo yo la guía... De lo mejorcito para perderse un rato. Claro que seguro también lo es para muchos otros londinense. ¿Quién se puede resistir a su encanto? La verdad es que cuesta.


Foto tomada ayer, sobre las seis de la tarde, en uno de los muchos puentes que cruzan el río. En buena compañía. Muchas risas, mucha alegría contagiosa, muchas anécdotas nostálgicas pero tocadas por la alegría de quien se siente contento de estar donde está.
Os debo muchas fotos, y unas cuantas anécdotas, lo sé. Pero esta semana que me queda, antes de volverme para casa a pasar las navidades, va a ser algo movidita. Todo eso tendrá que esperar a cuando aterrize de nuevo en tierras españolas, y pueda ordenarlo todo envuelta en la tranquilidad de casa... No lo olvido.

lunes

VOLVER AL BLOG...

Llevaba ya muchos días sin postear, lo sé. No ha estado el horno para bollos, ni tampoco he tenido demasiado tiempo. Entre las lecturas de la uni, la visita de mi hermana and company, y alguna que otra “comedura” de coco por el ya “recurrente” tema, he estado un poco out. Ya se sabe, cuando la vida real te tiene ocupada, cuesta acordarte de la que tienes en el ciberespacio. ¿No os parece?

El caso es que anoche terminé (a falta de un repasillo y/o modificación de última hora), uno de los dos essays que tengo que presentar antes de volverme para casita el próximo 16 de diciembre. Y no os negaré que necesito una pequeña pausa de inglés antes de ponerme otra vez con las lecturas. Parece mentira lo que llega a agotar mentalmente tener que pasarte horas y horas leyendo en una lengua que no es la tuya.

He terminado con una reflexión de casi 900 palabras, sobre un texto algo soporífero de George Orwell en el que “se queja”, ya en 1946, sobre el mal uso que algunos escritores y periodistas hacen del inglés en el momento de escribir. Si levantara la cabeza y viera lo que hacen algunos periódicos gratuitos, de esos que te reparten a la entrada del metro alrededor de las 6 de la tarde, se daría cuenta de que sus “consejos” cayeron bastante en el olvido para algunos.

Pero no puedo cantar victoria todavía. Queda el más difícil. Analizar la película Chinatown de Roman Polanski e intentar enmarcarla en un par de teorías cinematográficas. El trabajo sería sumamente sencillo si tuviera que presentarlo en castellano o en catalán. Pero como parece que a este mundo hemos venido a pasarlas algo pu*** durante algunos (por no decir muchos) ratos, esa va a ser mi penitencia antes de las navidades: escribirlo en inglés, y que llegue a las 2000 palabras. Habrá que tomárselo con paciencia y pensar que una vez terminado, me esperan tres ricas semanas en casita, con los míos, pasando las navidades.

Para “evadirme” un poco del trabajo académico, me dio por conectarme a la que se ha convertido en una de mis grandes amigas en este país: la BBC Iplayer. Y buscando buscando, encontré un nuevo documental de dos episodios que empezó el sábado, en la BBC2. El título: “Alter Rome: Holy War and Conquest” y que reflexionaba sobre el avance del islam en confrontación con el imperio romano (ya en claro declive) y la tradición y religión cristiana. Imágenes de Egipto, Siria, Turquía, Francia y España, para ilustrar ese momento histórico que sin duda cambió el rumbo de nuestra cultura. Hasta ahí todo normal. Un argumento bastante atractivo para mi gusto. La sorpresa llegó cuando vi quien presentaba (y al parecer también escribió) el documental. No era otro que este señor:


Un tipo alto, desgarbado con una indomable melena rubia-peliroja que no es otro que el Mayor de Londres: el señor Boris Johnson. Me extrañó verlo tan “puesto” en temas como esos, y no pude evitar buscar información sobre él. Algo de luz encontré, pues resulta que estudió Clásicas.
Lo que sí me causó sorpresa es ver que un político de primera línea como él, estuviera al frente de una serie de dos documentales. Quizás es que por estas tierras eso es algo común y nada novedoso, pero para mí fue una sorpresa. Puestos a recordar (y si algunos sí lo hacéis, os agradeceré enormemente que me refresquéis la memoria) no me pasa por la cabeza ningún programa emitido en España, protagonizado, dirigido o realizado por un político de cierta importancia, aún en activo. Es más, intentando buscarle un correlativo político (por su tendencia ideológica claro está), no me imagino yo a Ruíz-Gallardón o a Rita Barberá, al frente de un documental sobre temas históricos o de enjundia. Será que esa es una de las muchas diferencias entre los políticos ingleses de tendencias derechosas, con sus homólogos españoles.

No me pondré ahora a analizar el tema. Porque no tengo ganas, ni tiempo y por supuesto, tampoco demasiado conocimiento sobre el tema. Lo que tiene ser una estudiante en Londres, es que a pesar de lo que muchos puedan pensar, te pasas más rato en tu habitación, bregando con la bibliografía y las limitaciones de tu inglés para expresarte en tus escritos, que “turisteando” y conociendo la “realidad” más inmediata de esta sociedad llena de contradicciones. Porque de momento, lo que sí empiezo a tener bastante claro, es que Inglaterra es un lugar lleno de cosas “difíciles de entender” para una mediterránea orgullosa de venir de donde viene…

martes

EXPLORANDO EL V&A

Ha sido una mezcla de visita por placer y por obligación. El primer motivo no hace falta que os lo justifique. Pero sí puntualizaré que soñaba con visitar este museo. El segundo tiene fácil explicación. En la asignatura English Language and British Institutions, la profesora nos ha pedido que visitemos uno de los muchos museos que pueblan esta ciudad, y hagamos un essay crítico sobre lo que nos ha parecido la visita.

Con esa excusa llevo dos martes seguidos visitándolo, y a pesar de que algunas salas no las he podido visitar por falta de tiempo o simplemente porque no me interesan (las dedicadas al arte asiático o al mundo musulmán, como que no me atraen, lo siento) me llevo un muy buen sabor de boca. No descarto volver a visitarlo la verdad. Porque con la excusa de que gran parte de los museos son gratuitos, cuesta resistirse a sus encantos.

Os dejo unas cuantas fotos. Claro que subjetivas y mostrando algunas de las cosas que más me han gustado. Para que os vayáis haciendo una idea de lo que allí se puede ver…

(Aviso: se me ha ido la mano poniendo fotos y además gracias a mi maravilloso pulso, no son demasiadon buena. Peeeeeero es que he disfrutado como una enanaaaaa!!!)



miércoles

LA PRENSA INGLESA EL DÍA DEL “YES WE CAN”

Este no era el post de hoy. El de hoy Lo preparé anoche, pero no he podido evitar referirme a esto.

Esta mañana cuando me he levantado, como de costumbre desde que aterricé en esta isla, he encendido el portátil. Es mi única ventana al mundo real, por lo menos de momento. He entrado a la página de “San Google” y me ha dado por poner “Elecciones EE.UU”. Sorpresa mayúscula. Sí. La sensatez, o por lo menos un trocito, ha tocado a los americanos esta vez, a la hora de ir a las urnas. Sí, me queda muy lejos. Por lo menos geográficamente y también emocionalmente. Igual es que soy rarita de narices, pero la política me llama. Me engancha. Será que eso de crecer en una familia donde la política la he “mamado” desde “bebena” acaba configurando tus intereses e inquietudes, mal te pese.

La actualidad me ha brindado la mejor excusa para comprar el periódico. Claro que en realidad, lo que “más” ha influido ha sido un essay que tengo pendiente para el próximo lunes. Comparar un paper (periódico) y un tabloid (traducción literal tabloide, en las Españas eso no existe, o por lo menos yo no le encuentro un correlato directo en la prensa de la península). La cuestión es fijarse en una misma noticia y analizar qué tratamiento le da cada uno de esos periódicos.

Algo tan aparentemente sencillo se complica ligeramente cuando antes debes leerte todos los artículos relacionados con esa temática, para luego poder dar una visión crítica del tema. Y es que amigos míos, el inglés escrito es ligeramente diferente al hablado, y eso, a mí, todavía me dificulta un poquito la comprensión.

Con el The Guardian, la cosa es sumamente agradable. Tienes que echar mano del diccionario online alguna que otra vez, pero en líneas generales lo entiendo todo a la perfección. El horror llega con el Daily Mirror. No solo por el lenguaje, sino por la casi vergüenza ajena que da ver como se puede llegar a editar un periódico como ese. No es el momento de empezar a lanzar puyas sobre la prensa inglesa en general. Algunos me tacharían de criticona sin más. Pero sí es verdad, o por lo menos esa es la impresión que me está dando a medida que conozco los periódicos de este país, es que se alimenta mucho la información basura. Por lo menos aquellos periódicos que están pensados para las clases sociales “menos favorecidas”. Y lo hacen, además, de una manera para mí, casi ofensiva para el lector.

Eso sí, mi conocimiento de todos los registros del inglés poco a poco está empezando a tomar más forma. Cuando consiga finalmente ver la televisión inglesa, eso ya va a ser lo más de lo más. De momento hoy me he tenido que conformar con conocer una de las noticias que sin duda van a mover el mundo durante las próximas semanas, a través de la prensa escrita.

En resumidas cuentas. Que me he pasado el día hincando codos y leyendo algunos periódicos ingleses. Ahora queda lo difícil: redactar el temido essay de 700 palabras y que tenga una mínima coherencia. Me encomendare a las deidades paganas, y a las musas literarias, a ver si me inspiro….

domingo

EL SOL...

Va a empezar a escasear en esta ciudad. Primer día del cambio de hora y a las 17'30 ya estaba anocheciendo. A partir de ahora los días van a ser muuucho más cortitos. No hay vuelta atrás. O acostumbrarse o morir en el intento...

Revisando las fotos que tengo de mis ya seis semanas en esta urbe, he encontrado estas que aún no os había enseñado. Se me han puesto los dientes largos! Son de hace un par de fines de semana, con un sol espectacular, paseando por el Soutbank con mi gurú londinense.




Claro, que ahora que lo pienso... ¿A quién se le pone los dientes más largos de ver estas fotos? :)