miércoles

HACE UNA ETERNIDAD QUE NO PASO POR AQUI...

Hace casi tres meses que no paso por aquí. Bueno no es cierto del todo. Paso todos los días. Cada vez que me conecto a internet. Como os podréis imaginar, mi blog es la página de inicio de mi portátil cada vez que me conecto a la red. Y cada día me asalta la vergüenza de ver que la última entrada es de principios de mayo.

No contenta solo con eso, tengo a una madre que es como una segunda conciencia y cada vez que hablamos por Skype, me recuerda que tengo la página algo olvidada. Lo sé mamá, lo tengo ahí, clavadito en el fondo del estómago y me asalta una y otra vez.

¿Por donde empezar desde la última entrada? Mmmmm… A ver… Me mudé de piso a finales de mayo y abandoné Bethnal Green para trasladarme a Walthamstow. Un poco más al norte, en zona tres, pero que sorprendentemente me gusta bastante. Es como un pequeño pueblo “pegado” a Londres y tiene espacios verdaderamente tranquilos y encantadores para pasear y recrearse en lo típicamente inglés. Abandoné un piso compartido con otras 4 personas (llegamos a ser 7 durante algunas semanas) en el que solo tenía una habitación para vivir (los primeros tres meses una simple que parecía una caja de cerillas, los dos siguientes una doble en la que me sentía un poco menos sardina en lata). Viví en propias carnes lo que es buscar piso con mi chico, en esta ciudad, con un presupuesto limitado e intentando que no estuviera lejos de la parada del metro y del tren. Y como broche final, limpiar y ordenar un piso que se aparece enorme para dos personas e intentar decorarlo y hacerlo acogedor con un presupuesto muy muy ajustadito.

¿No está del todo mal no? Entremedias, un viaje a España, algún que otro momento de crisis existencial y muchas horas de limpieza para adecentar un piso que (la madre que la parió si la pillara ahora mismito), la landlady nos alquiló sin limpiar…

Pero no todo ha sido “chungo”… Me he aficionado a la jardinería (una de esas tres cosas que tanto gustan a los ingleses además de las casas y los pubs). Mis dotes culinarias han aumentado exponencialmente y estoy hasta sorprendida por ello. Tengo televisión después de nueve meses y mi inglés está creciendo sorprendentemente rápido. Y de lo que estoy más orgullosa (y gracias a las enseñanzar de la madre que me parió), me estoy convirtiendo en una administradora financiera doméstica de narices (vaya, que con poco dinerillo hago milagros).

Y como que por más que yo lo diga, no tenéis porque creerme sin ver antes una imagen, os dejo aquí una prueba (de la que estoy muy orgullosa, todo hay que decirlo) de mis tres jardineras en la ventana de mi salón. Cuando plantamos las flores hace poco más de un mes, eran toda muy chiquitas, casi no sobresalían del borde del macetero. Estoy más que sorprendida de ver que han crecido tan bien.

Ahí os las dejo, para que veáis que no miento….


viernes

LLEGA LA PRIMAVERA A LA CIUDAD DE LA NIEBLA

Algunos dicen que la primavera se ha avanzado un poco este año. La verdad es que sí. Hoy empieza oficialmente, pero llevamos ya unos cuantos días con solecito y temperaturas más alta. Estamos de fiesta. Hoy abandonamos el frío invierno y empezamos con la loca primavera. Loca porque durante el día pasas calores importantes, y a la que cae el sol empiezas a tener un frío de narices. Esto me lleva a acordarme de una cosita que me dijo S la primera vez que nos vimos en Londres “Tú prepárate, porque los inviernos en Londres no son moco de pavo. Hace un frío de narices y a ratos te entra la “depre” por no poder salir a la calle del frío tan horrible que hace”.

No puedo negar que a ratos ha sido durillo. La verdad es que sí. En noviembre y diciembre, nos pillamos unas semanitas de lluvias y vientos helados, capaces de descolocar al más sereno. En enero las temperaturas cayeron en picado, y en febrero, la famosa nevada que paralizó totalmente la ciudad durante un par de días.

Pero al llegar marzo, parece que las cosas se han calmado un poco. Los días han empezado a ser un poco más cálidos (tampoco mucho, vayáis a pensar que esto es Barcelona y su clima de costa), pero la verdad es que en el centro del día, se agradece poder quitarse el abrigo durante un rato…

Los que dicen que ya estamos inmersos en la primavera, pues, tienen bastante razón. Llevamos unos 10 días en los que parece que el ambiente soleado es de lo más normal en esta ciudad. Esta ciudad en la que desde que te levantas hasta que te acuestas, puedes ver y vivir en propias carnes, lo que son las cuatro estaciones en un día. Eso me lleva, para tortura china del que esté cerca de mí en ese momento, a acordarme y cantar compulsivamente esta canción.

Y volviendo al hilo del tema… En estos maravillosos días pre-primaverales, durante las horas centrales de la jornada, luce un sol casi mediterráneo. Un adjetivo que me gusta aplicar a aquello que me recuerda a casa. Y aunque sé que aquí no tiene nada que ver con la realidad, por lo menos me quito de encima el “home sick”, o lo que viene siendo lo mismo, la “añoranza”. Y algo que te pasa allá donde estés, viviendo la primavera es que: durante el día te asas de calor y a la que cae el sol te entran unos fríos de narices. Me temo que librarme de un resfriado primaveral no va a ser fácil.

Pero lo que más me gusta de estar aquí en estos momentos del año es que por fin voy a vivir en mis propias carnes, la cultura del “picnic en el parque”. Es impresionante ver como a la que sale un rallito de sol, la gente se tira compulsivamente a la calle. Aparecen de todos los rincones de la ciudad, y las zonas verdes que se reparten a lo largo de toda Londres, se llenan de gente que busca los rayos de sol como si de oxígeno vital se tratara.

El miércoles “me estrené” en eso, y espero que sea el primero de muchos… Y para que veáis que no me invento nada de la pasión de los londoners en tirarse literalmente a los parques…



lunes

YA LLEGÓ...

El cumpleaños. O más exactamente, algo así como “mensuario”. Concretamente 6. Bueno, en realidad 6 meses y 3 días. Cosas de la rutina, que al final el viernes me lié con otras cosas y no tuve tiempo para redactar el post.

Pues eso, 183 días ya en la gran Londres. 183 días en los que mi vida ha cambiado, diría yo, que por completo. Es lo que tienen los viajes. Que una vez estás sumergida en ellos, para bien o para mal, te cambian para ya no dejarte ser nunca más la que eras antes. Recuerdo el famoso día D. Un viernes por la tarde, a eso de las cinco, con el metro de bote en bote y yo cargada con una maleta que era casi más grande que yo.

Aún recuerdo la sensación de casi pánico histérico que sentí la primera noche en el hotel. No hacía más que oír sirenas de ambulancias y coches de policía, arriba y abajo , por la avenida enfrente de donde me hospedaba.

Con el paso de los meses (y viviendo ahora solo a 200 metros de donde pasé la primera noche) me he dado cuenta de que las sirenas y el murmullo del metro que pasa por debajo de mi piso, ya no me molestan a la hora de dormirme por las noches…

Seis meses en los que estoy aprendiendo a moverme con bastante soltura por una ciudad enorme, que no se parece ni remotamente a nada de lo que había conocido hasta el momento. En la que estoy conociendo a gente que me ha cambiado la vida. Gente a la que conoces por casualidad y que serán parte de ti para siempre. En el pasado o en el futuro. Porque eres protagonista en primera persona de momentos que guardarás en tu memoria, más allá de las imágenes captadas con la cámara…

jueves

DE PRONUNCIACIONES

Los que me conocen saben de mi predilección por el inglés con acento británico. Los que lo saben, también os asegurarán que soy bastante fan de las películas british en versión original. Si eso es una manía, un gusto desmesurado, una filia incomprensible o simplemente un capricho, no estoy tan segura de tener respuesta.

El caso es que a mi padre le salí “rarita”, eso es innegable. “Rarita” porque sigue sin explicarse como una mediterránea como yo, orgullosa de serlo y además, hasta las trancas, siente predilección por ese acento que él llama “aplatanao”. Porque como dice, suena todo igual, con un tono de voz monótono y repetitivo.

No sabe mi señor padre que eso viene marcado por las diferencias tan marcadas que existen entre las lenguas: tonal el inglés, silábica el español. Fácil de decir, mucho. Pero difícil de asimilar en la práctica. Pues cuando intentas mantener una conversación en inglés, no tan solo tienes que acertar con la gramática y el vocabulario, sino también en la entonación que le das a tu discurso. Amigos míos, eso es lo más difícil. Sobretodo si al hablar en tu propia lengua eres tan expresiva (y algo exagerada, porque negarlo) como lo es servidora. Tener que reprimirte y hablar comedidamente, se convierte en un esfuerzo a veces considerable.

Y cuando tu inglés se cruza con un british, puedes tener o no la suerte de tu parte. O habla ese inglés que tú entiendes casi a la perfección: el de las películas típicamente inglesas, o te das con un canto en los dientes porque de cuatro palabras que salen de su boca solo entiendes una y media. Vaya, de esos que cuando hablan casi no abren la boquita. Y ahí vuelvo a acordarme de mi progenitor. No le negaré que tiene toda la razón del mundo. Hablan “raro”.

Si una cosa nos dificulta a los no nativos, el aprendizaje de la lengua del Bardo es que, nunca entenderé porque, casi ni abren la boca al hablar. Evidentemente existen las diferencias fonéticas (y muchas) entre el inglés y es español, pero juer… Estoy segura que si se metieran una galleta entre los dientes a la hora de hablar, casi seguro que ni tan siquiera la romperían.

Pero parece que en lo que llevo en la Pérfida, la que igual tiene que darse con un canto en los dientes con su pronunciación “se moi”. Al poco de estar en la ciudad, la partenaire de un amigo alabó mi dicción. ¡Bien! Un punto más para mi autoestima. El pasado sábado, un londoner de pura cepa, después de pasarme casi cuatro horas charlando con él y otra amiga española, me soltó lo de “You have to be very proud. Your English is really amazing” (o lo que es lo mismo “Tienes que estar muy orgullosa porque tu inglés es realmente bueno”). Dos “minipuntos” para mi vanidad. Y el otro vino el pasado martes, charlando con una chica polaca y otra brasileña criada y educada en Estados Unidos. “¿Cómo lo haces para tener una pronunciación tan pulida, siendo española?”. Eso me espetaron en los morros a los diez minutos de estar charlando con ellas en un pasillo de la facultad, esperando entrar al aula.

No tengo la menor idea. Si me pinchan para sonsacarme la información, estoy segura que no me sale ni una gotita de sangre. Será que soy rara de narices (que me da a mi que eso va a ser) y que con la coña de querer imitar el acento de las películas que me ponía en versión original en casa, se me ha pegado algo de estos British. Claro que las lagunas con la gramática y el vocabulario siguen ahí… Merodeando por el subconsciente y mareando la perdiz para que no consiga sentirme segura del todo hablando la lengua del Bardo. Pero una cosa me digo yo para mis adentros cada vez que me encallo en algo…”Si una americana sureña pudo imitar el acento british para encarnar a la más british de las neuróticas de la década de los noventa, esta menda también lo conseguirá tarde o temprano”. Quien no persigue un sueño vive sumido en la monotonía. Eso es así aquí y en la China.

Ahí os dejo una de las pruevas del delito. Mi Biblia particular para encarrilar la “English pronunciation”.



PD: Creo haber encontrado una respuesta a la pregunta sobre mi pronunciación. Respuesta que comparto con otros catalanes. Un día os la contaré……

lunes

YA ESTABA TARDANDO MUCHO

Ya iba siendo hora actualizar esto. Que me da hasta vergüenza abrir todos los días el blog y ver la misma entrada desde el día 10. Llevo ya casi 15 días en la Pérfida, después de las vacaciones de navidad, y las novedades se han sucedido bastante vertiginosamente.

Pues nada ahí vamos.

Por fin encontré piso nuevo, en el mismo barrio donde vivo ahora, pero con la ventaja que está a 200 metros de la boca del metro y a 250 del bus que me deja al ladito de la universidad. El fin de semana que viene ya estaré instaladita en mi nueva room. Algo más pequeña que la que tengo ahora en la universidad, pero muy cuca y acogedora. ¿Qué más se puede pedir verdad?

La semana pasada empecé las nuevas asignaturas en la facultad, y aunque reconozco que me van a dar mucho trabajo con infinidad de lecturas, la primera impresión es muy buena la verdad.
Una sobre cine (que ya cursé el primer semestre, pero que ahora ha cambiado de profesor y ha resultado ser un encanta de mujer, además de una excelente comunicadora); otra sobre literatura comparada que me va a exigir muchas horas de lectura, me lo veo venir; y otra sobre Londres y su representación a través de la literatura, el cine y la pintura desde el siglo XIX hasta los primeros años del XXI.
Vaya, que como siempre, me acabo liando y cogiendo asignaturas de enjundia. Como cuando estudiaba la carrera en España. Si es que a ratos parece que soy algo “masoca” para qué negarlo. Pero bueno. Ya no me puedo echar para atrás y tendré que “afrontar al toro” lo mejor posible.

En general la vuelta a la ciudad ha sido relativamente tranquila. Más de lo que me imaginaba. Eso sí, un momento de crisis inicial no me lo pude ahorrar. Pasarte tres semanas en casa, volviendo al “origen” hace que te des cuenta de lo que “tienes que pagar” para estar donde estas. Pasas de estar rodeada de gente a estar sola de nuevo. Teniéndote a ti misma casi como única compañía para hacerlo todo e ir a todas partes. Creedme, es “chungo, mu chungo”.

Pero no nos vamos a dejar vencer por los malos momentos no? Mal andaría el patio si lo hiciéramos. Como le dije a un amigo estando aún en casa, hay que intentar "no sucumbir a la apatía y a sus rémoras", a lo que él muy inteligentemente me corrigió "vencer a la apatía y sus rémoras". Pues eso. Que en ello estoy. A ver si saco mi cabezonería de serie y lo cumplo.

No os vayáis muy lejos. Prometo estar de vuelta prontito….

viernes

LEARNING ENGLISH WITH THE BBC

O por lo menos, intentarlo y no morir en el intento…

Eso es lo que llevo haciendo desde hace unas cuantas noches. Y es que resulta que, navegando por estas profundas y bastas aguas que es el océano de internet, descubrí que la BBC ofrece la posibilidad de poder ver algunos de sus contenidos en la red. Como servidora no tiene televisión en el “pisito”, la gran oportunidad que te brinda la televisión para poder agilizar tu oído, hasta el momento me había sido prohibida.

El sábado me comentaron que a través de este programa podría sintonizar hasta 30 canales de la televisión british. Lástima que parece que esto de tener conexión a la red a través de un servidor colectivo para toda la residencia, dificulta que las páginas se carguen bien y pueda ver las cadenas. Después de varios intentos en los que solo podía ver un par de minutos de emisión, desistí algo frustrada. Los tenía ahí cerquita, casi tocándolos, pero nada. Estaba claro que el tema se iba a resistir.

Me dio por visitar la página de esa gran institución internacional que es la British Broadcasting Corporation y…. ¡tralá!...ofrece contenidos en iplayer (es decir, en real time, directamente de la red y sin descargas). No es toda la programación de la cadena, pero… menos da una piedra. Por lo menos puedo seguir algunos programas y series de producción propia (como hace TVE con el apartado de “televisión a la carta”) con subtítulos, y agudizar el oído.


No soy una especial fan de la televisión. Cuando estaba en casa me gustaba verla por la noche, sentada en el sofá al lado de mi mami, y riéndome como me decía “tenemos que ver el capítulo que seguro está hoy muy interesante” y terminaba quedándose frita a los 20 minutos de que empezara.

Estar sin ella no me ha creado ningún problema, aunque sí reconozco que el hecho de no poder verla regularmente en inglés (o por lo menos no todavía) me ha restado casi dos meses de “acostumbrar la oreja”. Las nuevas tecnologías me están ayudando un poco y por las noches, después de pasarme el día entero bregando con los papeles y papelotes de la universidad, me tumbo en la cama, saco mi mesilla auxiliar (que no es otra que la caja de cartón del paquete que recibí de casa a la semana y media de estar en estos “lares”) me pongo el pijama y me tumbo tan ricamente en la cama a ver el capítulo que sea.

El argumento, la verdad, es lo que menos me importa. Mientras hablen no muy rápido y pueda ir pillando los diálogos, ya me doy por satisfecha. Si es que, yo me conformo con poquito…

miércoles

LA PRENSA INGLESA EL DÍA DEL “YES WE CAN”

Este no era el post de hoy. El de hoy Lo preparé anoche, pero no he podido evitar referirme a esto.

Esta mañana cuando me he levantado, como de costumbre desde que aterricé en esta isla, he encendido el portátil. Es mi única ventana al mundo real, por lo menos de momento. He entrado a la página de “San Google” y me ha dado por poner “Elecciones EE.UU”. Sorpresa mayúscula. Sí. La sensatez, o por lo menos un trocito, ha tocado a los americanos esta vez, a la hora de ir a las urnas. Sí, me queda muy lejos. Por lo menos geográficamente y también emocionalmente. Igual es que soy rarita de narices, pero la política me llama. Me engancha. Será que eso de crecer en una familia donde la política la he “mamado” desde “bebena” acaba configurando tus intereses e inquietudes, mal te pese.

La actualidad me ha brindado la mejor excusa para comprar el periódico. Claro que en realidad, lo que “más” ha influido ha sido un essay que tengo pendiente para el próximo lunes. Comparar un paper (periódico) y un tabloid (traducción literal tabloide, en las Españas eso no existe, o por lo menos yo no le encuentro un correlato directo en la prensa de la península). La cuestión es fijarse en una misma noticia y analizar qué tratamiento le da cada uno de esos periódicos.

Algo tan aparentemente sencillo se complica ligeramente cuando antes debes leerte todos los artículos relacionados con esa temática, para luego poder dar una visión crítica del tema. Y es que amigos míos, el inglés escrito es ligeramente diferente al hablado, y eso, a mí, todavía me dificulta un poquito la comprensión.

Con el The Guardian, la cosa es sumamente agradable. Tienes que echar mano del diccionario online alguna que otra vez, pero en líneas generales lo entiendo todo a la perfección. El horror llega con el Daily Mirror. No solo por el lenguaje, sino por la casi vergüenza ajena que da ver como se puede llegar a editar un periódico como ese. No es el momento de empezar a lanzar puyas sobre la prensa inglesa en general. Algunos me tacharían de criticona sin más. Pero sí es verdad, o por lo menos esa es la impresión que me está dando a medida que conozco los periódicos de este país, es que se alimenta mucho la información basura. Por lo menos aquellos periódicos que están pensados para las clases sociales “menos favorecidas”. Y lo hacen, además, de una manera para mí, casi ofensiva para el lector.

Eso sí, mi conocimiento de todos los registros del inglés poco a poco está empezando a tomar más forma. Cuando consiga finalmente ver la televisión inglesa, eso ya va a ser lo más de lo más. De momento hoy me he tenido que conformar con conocer una de las noticias que sin duda van a mover el mundo durante las próximas semanas, a través de la prensa escrita.

En resumidas cuentas. Que me he pasado el día hincando codos y leyendo algunos periódicos ingleses. Ahora queda lo difícil: redactar el temido essay de 700 palabras y que tenga una mínima coherencia. Me encomendare a las deidades paganas, y a las musas literarias, a ver si me inspiro….

lunes

UN AÑITO!


Pues sí… Estoy de cumpleaños… Esta bitácora cumple hoy exactamente un añito.

Y la aventura empezó un poco al tuntún. Sin saber qué pasaría. Sin saber ni tan siquiera si tendría la suficiente constancia para postear periódicamente. Pero parece que sí…

162 posts, 733 comentarios de vosotros, sufridos lectores, 2.164 visualizaciones de mi perfil, y un número indeterminado de visitas (seguro que bastantes, pero no he encontrado forma humana de saber donde buscar esa información). Y visitas de más de un continente.

Nada, que esto va creciendo poquito a poco… Casi sin darme cuenta, y como por arte de magia.
Como se dice en estas ocasiones, que sea por muchos años y que siga con salud!!!

Ah, y gracias a vosotros. Esto no tendría sentido sin todos los que estáis al otro lado de la pantalla….

viernes

INEVITABLE...


Caer en la tentación de intentar buscar un chocolate parecido al que tomo en casa...

Esta mañana, cuando he vuelto de la facultad, me he pasado por el Tesco del barrio. Entre las mil y una variedades de chocolate, he encontrado un bote de cacao, especial para pastelería o para tomar caliente con leche. Ese es el que a mi me gusta. Que tenga un punto amargo, que se suaviza con un pelín de azúcar. Lo único que le ha faltado es un poco más de espesura. Como la que tiene el chocolate de casa, que a la que se enfría un poquitín, parece que la cuchara se ha quedado clavada en la taza.

Para matar un poco el gusanillo y el "mono", no ha estado nada mal... Qué alegría!!!!

martes

RETAZOS

...Encontrarse con un español en el seminario de cine, con medio pinta de “caballero-señorito-truhán” andaluz. Sin saberlo, hablar con él en inglés hasta que su acento empieza a rechinarte algo extraño en los oídos.

...Darse cuenta de que la pseudo-Bette Davies es en realidad un encanto y un dulce de muchacha. Resulta convertirse en un “pozo” de sabiduría cinematográfica y de saber historico-político-cultural.

...Sentirse “Lost in Translation once again” cuando intentas expresar la extraña mezcla entre arte y propaganda que detectas en dos películas tan diferentes pero a la vez tan similares, como son El Acorazado Potemkin y Syriana.

...Ver como un chico le tira los trastos a una chica que no está por “el tema”. Un chico que lleva escrito en la frente “me creo un latin lover, no ves que lo llevo en la sangre”. Y una chica de estilismo imposible y de inglés ininteligible, que no parece estar impresionada por “la marca de raza”.

...Convertirte en consejera sentimental virtual, cuando las horas de la noche empiezan a hacerse “pequeñas”. Acabar sintiéndote la hermana mayor, una vez más, pero cambiando el sexo a tu “hermana”. Y sobretodo, darte cuenta de que cuando estás tan lejos, cualquier persona con la que puedas desrrollar una cierta empatía se acaba convirtiendo en casi parte de tu “familia postiza” en la distancia.

...Sentirte contenta y tranquila porque un reto que te tenía algo asustada apunta vises de convertirse en una experiencia muy enriquecedora.

...Darte cuenta de que los momentos de tristeza y soledad siguen ahí. Que no se fueron y que te acompañarán algún tiempo más. Pero a la vez, comprobar que son necesarios y saludables. Que te dan fuerza y carácter. Que aunque cuando te ves sumergida en ellos, sean duros y deseperantes, vistos desde la distancia que da el paso del tiempo, te parecerán grandes momentos de autoaprendizaje.

...Levantarte por la mañana sintiéndote un poquito más en casa, escuchando a uno de los grandes, con los que te criaste desde que eras una bebena. Nada... cosas de tus padres que eran progres y te arropaban en la cuna escuchando palabras que salían de la pluma de este genio...

miércoles

RENDIRSE A LA HERENCIA

Es lo que tiene. Que por más que a ratos te resistas a caer en ella, otros te tira tanto que es inevitable no sucumbir a su llamada.
Y mi herencia, venida del sur de la península, cada vez me tira más. En muchas cosas. En las costumbres, en el carácter, en la manera de entender la relación con los demás, en los gustos… Tanto es así que a veces me he sentido algo descolocada en la tierra que me vio nacer.

Eso que ocurría allá en tierras catalanas casi de manera anecdótica, aquí se ha evidenciado plenamente. Estando tan lejos de mi realidad cotidiana es cuando me he dado cuenta que algo que en mi rutina era algo tan normal, aquí es un valor añadido: el ser mediterránea.

Un valor que allá donde vas, y respondes a la típica pregunta de: ¿Y tú de donde eres?, arranca una sonrisa a tu interlocutor. Te conviertes en un ser que despierta curiosidad e incluso un punto de admiración. Vienes de una tierra bañada por el sol, y las temperaturas cálidas y agradables. De unas ciudades de gente abierta y alegre. Heredera de una tradición cultural y gastronómica envidiable.

Y te das cuenta de eso cuando estas lejos. Cuando cierras los ojos y te ves transportada a la plaza mayor de tu pueblo, un día soleado, rodeada de los gritos de alegría de los pequeñajos que juegan y sientes el aroma del café de media tarde. Cuando te paseas por los pasillos del supermercado y te emocionas al encontrar una botella de aceite de oliva o una lata de aceitunas españolas. Cuando te preparas la comida (y aunque sabes que no va a saber igual) piensas que es lo más parecido a lo que comerías si estuvieras en casa. Cuando las enseñanzas de muchos años te tu madre andaluza, curiosa y limpia hasta decir basta, te lanzan irrefrenablemente a limpiar las zonas comunes del piso “porque no se puede vivir con la casa sucia”.

La falta de sol, los horarios tan diferentes, el choque cultural y lingüístico, las temperaturas bastante más frías… Todo eso se puede llegar a superar si le pones ganas y paciencia. Si eres capaz de verlo con los ojos libres de prejuicios y sin intentar buscar paralelismo odiosos.

Pero nunca dejarás de ser lo que eres. Ni de sentirte diferente a los que te rodean. Porque creciste en un lugar especial. Porque tus padres te inculcaron valores muy valiosos. Porque la alegría que el sol otorga a todo aquello que conoces se filtra por los poros de tu piel y te cambia para siempre.

Como decía el maestro, en una de las pocas canciones que sigue arrancándome lágrimas cuando la escucho: “Porque yo, nací en el mediterráneo”.


martes

NO HE MUTADO

Hoy he recibido varios mails y charlas de messenger de alguna de mi gente. Me preguntan como estoy. Si como bien. Si duermo bien. Como llevo los horarios. Si estoy tranquila enmedio de tanto torbellino.

Sigo siendo la misma. Por lo menos por fuera. Tranquilos no he mutado. Sigo siendo bajita, algo rellenita (espero que por poco ;)), con el pelo corto y tan risueña y parlanchina como siempre.

Y para que os quedéis tranquilos y creáis mis palabras, os dejo esta "afoto". Me la sacó mi querido S el pasado domingo. No quiero presumir, peeero.... me veo hasta un poco bella en ella. (Leches! me ha salido con rima y todo).

Ala, tranquilos. Que el proceso de mutación no ha empezado. Todavía...jjijiji


lunes

LA CRIATURA CUMPLE UN MES

Soy madre primeriza. Estoy empezando a asimilar como hay que cambiarle los pañales, los horarios de las comidas, como manejar el cochecito por las calles… Pero es evidente que aún falta mucho para conseguir que el bebeno se pueda medio valer por sí mismo y no tenga que estar yo ahí detrás todo el día.

Os pensaréis que me he vuelto loca. Algo más de lo que estaba sí, pero no tanto como para imaginarme que he parido sin haber estado ni tan siquiera preñada. Pero es que hoy se cumple un mes exacto de mi llegada a esta ciudad. Hoy hace un mes empecé “esto” que de momento no sé hasta donde me llevará.

Han pasado muchas cosas. He conocido a mucha gente. He empezado a sentirme hormiguita de este gran hormiguero que es Londres. He tenido que enfrentarme a alguna que otra situación que no creía que volvería a ocurrirme. Pero lo que se está convirtiendo en lo más valioso que estoy cosechando aquí es que me estoy dando cuenta que, con fuerza de voluntad, seguridad en una misma y muchas, pero que muchas agallas, se puede conseguir lo que te propones.

Pero lo más curioso del caso es que me siento tranquila. Sin ese barullo de nervios en el estómago que hace unos años (y en realidad desde la adolescencia), me han atenazado la voluntad y han hecho que me retraiga en muchas cosas. Me sonrío a mí misma, viéndome caminar con decisión por las grandes calles de la ciudad. Cogiendo el metro y el bus cada vez con más soltura. Y sentir ese repelús en la nuca cuando me planto delante de algún lugar que he visitado miles de veces mentalmente y al que por fin me planto en carne y hueso.

No os negaré que los primeros días fueron difíciles. Mucho. Las lágrimas corrían por mis mejillas a la primera de cambio. Me sentía sola. Perdida en medio de tanta gente. Preguntándome qué hacía yo aquí, dejando toda mi vida y mi gente a unos cuantos cientos de kilómetros.

No puedo jurar y perjurar que esos momentos hayan acabado aún. Hay algunas veces en las que lo mandarías todo a freír espárragos y volverías a tu rutina conocida y segura. Pero te das cuenta que estás en el primer vagón de la locomotora. Que está empezando a coger velocidad y que ya que por fin has conseguido subir a él, no vas a permitir que nada te obligue a bajar de él. Por lo menos, nada que se pueda solucionar con paciencia, esfuerzo y perseverancia.

Estoy de “mensuario” con un resfriado considerable. Con la cabeza como un bombo cada vez que tengo que romperme los cuernos para expresarme en inglés. Y con un artículo sobre política inglesa que me está apretando el culete esta noche… Imaginaos si está la cosa tranquila como para poder permitirse el lujo de dormirse en los laureles.

Y como diría si esto fuera una función de teatro - cabaret: “Señoras y señores. El espectáculo no ha hecho más que comenzar. Tomen asiento, porque la historia que van a presenciar, puede que les cambie la vida”.

domingo

SOY FELIZ

Porque finalmente puedo decir que soy alumna de pleno derecho de la Queen Mary University of London.
En realidad hace ya unas cuantas semanas que lo soy, pero no me habían activado esto:


Finalmente me han dado de alta en el sistema de Intranet de la facultad. Ahí está todo el material de todas y cada una de las asignaturas en las que estoy matriculada. A partir de ahora las cosas van a ser bastante más sencillas. No voy a sucumbir a los nervios de no tener las lecturas para los seminarios de cine, ni saber el cambio de horario de tal o cual asignatura…

Hoy no tenía que hablaros de esto. El domingo ha sido radiante, paseando por la ciudad y en muy buena compañía. Peeero… Es que soy feliz! Imaginaos con lo poquito que me conformo yo para pegar botes de alegría.

PD: Como os habréis imaginado, este tampoco tenía que ser el post de hoy... Estoy en deuda y os lo debo :)

sábado

SÁBADO SOLEADO

El día se ha despertado radiante. Bien! Estoy empezando a acostumbrarme a los días soleados en Londres. Y eso es una putada. Una gran putada. Y disculpad el uso de tal palabro. Pero es la verdad. Lo único que eso va a conseguir es que cuando llegue el frío de verdad, y la luz de Lorenzo brille por su ausencia, mi pobre cuerpecito sufrirá aún más. Si nada más llegar hubiera empezado un tiempo de perros, me hubiera empezado a hacer a la idea. De momento parece que queda pendiente.

El plan de hoy era visitar el Natural History Museum. Impone, lo reconozco. Pero, las ciencias naturales no son precisamente lo mío. Interesante, sí. Pero demasiado enfocado hacia el público infantil. Grande, sí. Pero lleno de gente hasta la bandera en toda y cada una de sus salas. Al final ha terminado siendo una visita rápida, de un par de horas. Eso sí, sintiéndote pequeñita ante una entrada tan imponente como esta.


Otra vez fuera. Bajo el delicioso calorcito del sol. Una visita rápida al Pret-A-Manger (una cadena de bocadillos y comida para llevar que está bastante bien) y caminito del salón que nos ha acogido para comer…



Sí el tópico más tópico. Comer en Hyde Park. Pero es que el día lo pedía a gritos. No os podéis imaginar la de lo londinenses que había por todas partes. Familias enteras con sus peques, gente mayor paseando, parejas jóvenes tumbadas, grupos de amigos jugando a cartas,… Imágenes que no parecían sacadas de una gran ciudad como es ésta.

He vuelto a casa, viviendo otra vez en mis propias carnes que el metro, en fin de semana, se pone de bote en bote. En las dos últimas estaciones (Bank y Liverpool Street) pensaba que me iba a dar algo de lo apretujados que íbamos en el vagón. El calorazo que hacía allí dentro y la congestión nasal tan chula que me tiene atrapada, me ha dejado medio mareada….

Pero el día ha sido redondo. Ah!, y con la alegría de saber que el Victoria & Albert Museum es gratuito. Que me espere, que el fin de semana que viene pa’llá’ me voy!

martes

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

O lo que es lo mismo: yo, mi Oyster Card nueva y flamante para estudiantes mayores de 18 años, y el transporte público de Londres.

Estaba agobiada en mi habitación, a eso de las tres, refunfuñando porque la gente de la resi pone la lavadora y se olvida de recoger la ropa cuando ha terminado el programa de lavado. Refunfuñando porque yo tenía toda mi ropa de color metida en la bolsa de la colada y me he encontrado con el percal. Refunfuñando porque el horario mental que me había hecho para esta tarde se me había ido al garete.

Pero… la alegría ha llegado a media tarde en forma de…


En un principio, como os podréis imaginar, la alegría me ha podido. Luego, tras la euforia del primer momento, me ha entrado el susto… Porque una sigue siendo un poco de pueblo aún, y no me he aclarado demasiado bien sobre cómo conseguir el pase mensual con descuento.

Mi vecino me ha liado. Y me han asaltado todas las dudas. Que si hay que pagar online, que si tienes que dar el número de la tarjeta para que te lo descuenten del banco… Un lío padre que no tenía nada que ver con la realidad.
Suerte que ahí estaba mi gurú londinense y salvador de las catacumbas de Waterloo-Moria y me ha echado un cable.

Que empiece a temblar la ciudad, que la santísima trinidad de Emma va armada y es peligrosa. Por lo pronto, mañana no tengo clase, usease que... Llueva, haga sol o corra un viento de mil demonios, me pienso montar en el metro e irme hasta el quinto pino a mano derecha para empezar a saborear lo que te ofrece esta gran ciudad.

PD: El post de hoy no era este… Pero, como diría si aún estuviera en la radio, la actualidad manda, y hay que ser capaz de salir airoso cuando la ocasión lo requiere. :)

PD2: Y sí no os riáis. La foto es horrible. Parezco una atontá... Pero a ver... que alguien me diga si alguna vez ha salido favorecido en una foto de carné, que me rindo a sus pies...

PORQUE OS LO DEBÍA...

Hace ya semana y media que llegué a esta ciudad y aún no me había acordado de vosotros.
Miento. Sí que lo he hecho, muchas veces, pero la vorágine de cambios, novedades, momentos sorprendentes, momentos más tristes…, han hecho que no me haya sentado aún a pensar concienzudamente en vosotros.
¿Y qué puedo contaros? Muchas cosas la verdad.
Pero eso ya lo iréis viendo (o mejor dicho, leyendo) por estos lares, donde intentaré explicaros todo lo bueno y lo malo que le pase a esta loca que os escribe. Esta loca, que a pesar de estar bastante segura de sí misma, y echar mano de la madurez que le ha dado el sufrimiento y las alegrías, a ratos está poco más que cagada de puro miedo.
Porque sois muchos los que habéis estado a mi lado desde el principio de toda esta aventura. Os lo debo a todos.
A toda la gente que me acompaña día tras día, que sé que seguís ahí, cerquita, ahora también desde de la distancia.
A los que conocéis mis neuras; mis miedos y mis alegrías; mi mal genio de algunos ratos; mis ataques de risa contagiosa que muchas veces decís que es como si llegara el sol a la habitación donde estoy; mi sentido del humor irónico, algo negro y sarcástico; mi casi obsesión por hacer las cosas bien hechas y tenerlo todo controlado; mi pasión por la lectura y la música "algo extraña" como algunos definís; mi sonrisa siempre preparada aunque por dentro esté chillando de furia o esté nerviosa y asustada como un potrillo; los malos despertares de algunos días; mi a veces exagerado sentido de la justicia y de lo que no es moralmente aceptable; mis lágrimas inesperadas cuando algo me sorprende y me toca la fibra; mis perezas y mis prisas; mi lado más serio y algo cortante,…

Y es que ha todos os debo un GRACIAS enorme.

A papá y mamá, y a Meri. Por soportar día sí y otro también, que estuviera dándoos la lata con mi viaje. Por la cantidad de charlas, y tantos ratos y momentos en los que por hache o por be acababa saliendo el tema. Siempre ahí, sin agobiarme, pero siempre pendientes de los pequeños logros que iba consiguiendo día a día. Por vuestras eternas e incondicionales muestras de cariño y comprensión. Gracias por vuestra paciencia infinita y estar ahí en todo momento.
A mis niñas, que las circunstancias de este año me han tenido tan apartada de ellas. Siempre habéis estado ahí y no habéis dudado nunca en que finalmente conseguiría lo que tanto he perseguido en los últimos años.
A mis compañeros del museo, que os habéis portado como unos campeones. Y sobretodo a ti I, que has sido mi querida compañera de andanzas desde el pasado diciembre. Has estado ahí siempre. Con tus ánimos y tus tazas de te a media mañana, ayudándome a dibujar esta aventura.
Y a la gente del local, que me disteis la mejor de las despedidas posibles. Que me demostrasteis que aunque no lo pienses, puedes llegar a ser importante o por lo menos algo necesaria para los que te rodean. Por vuestras palabras de apoyo. Y por hacerme saltar las lágrimas de alegría al decirme que se preparen estos ingleses, que llego yo con mi torbellino.
A F y J, porque me ayudasteis con el barullo de papeles, con los temidos currículos, con los consejos para amoldarme un poquito mejor a esta gran ciudad y también a esta cultura tan diferente a la mía.
A mi querido profe Joan, que creyó en mí desde el primer momento en cuanto le dije que me quería ir de casa, nada más y nada menos que a Londres. Por su apoyo y por ser la primera puerta de salida a esta etapa de mi vida.
A mi querido y admirado profe Jordi, que no dudó en brindarse en todo lo que pudiera necesitar para empezar, por lo menos la andanza académica, de la mejor manera posible.
A toda la familia, repartida por media España, siempre pendientes de cómo iban las cosas.
Y a todos los que hacéis que este blog siga día tras día. Por vuestras muestras de cariño y apoyo a través del ciberespacio.

Sí a todos vosotros, que aunque ahora mismo esté solita, sé que estáis ahí, siempre pendientes de lo que me vaya pasando. Y hoy, aunque ha sido un día difícil, y en algún momento se me ha venido a la cabeza esa letra del gran maestro “Qué va a ser de ti lejos de casa, nena, qué va a ser de ti...”, solo puedo evitar pensar una cosa: TODO IRÁ BIEN.
Porque sí, porque me lo merezco. Porque esta aventura es también un poco vuestra. Porque ha costado mucho llegar hasta aquí y porque no voy a rendirme a la primera de cambio. Y si hay que hacerlo, me reiré hasta de lo malo…

jueves

EMPIEZA TODO

Empieza la aventura. Esta es mi última noche en casa. Mañana a las 11:30 sale mi avión hacia Londres.
Han sido muchos meses de hablaros de este momento. Por fin ha llegado. Y estoy que no termino de creérmelo… Ha sido una semana durilla, preparando equipaje, procurando no olvidar nada, y sobretodo, despidiéndome de toda mi gente. Muchos son los que me han dicho “que nos mandes correos”, “que actualices tu blog y nos cuentes todo lo que vives”, “que nos mandes fotos”… Así desde el lunes. La verdad es que me siento extraña. Siempre he sido de las que se despide de alguien que se va, y ser esta vez yo la que se marcha, me parece como salido de una película.
Pues sí amigos bloggeros… La próxima entrada de este rinconcito que es Caos de Mundo será desde Londres. No os puedo decir cuando será, pero prometo que haré todo lo pueda para que sea lo más prontito posible.
Lo dicho, que aunque sea desde otro país, y fuera ya del continente, esto seguirá abierto, para seguir reencontrándome con vosotros….

Hasta muy prontito.

PUES SÍ, HA LLEGADO...

No me lo había propuesto. No lo tenía ni mucho menos pensado. Pero he tenido una buena sorpresa de manos de mi queridísima I y me ha hecho abrir un poco más los ojillos... Hoy es el día D. El último cumpleaños con el dos delante. El último cumpleaños que paso rodeada de mis compañeros de trabajo. El último cumpleaños antes de embarcarme en la que espero sea el principio de mis aventuras por el mundo exterior (exterior en el sentido de fuera de casa de mis padres, de mi pueblo, de mi provincia, de mi país), no os imaginéis ahora que me voy a hacer astronauta o que les voy a pedir a los marcianos que me lleven con ellos. Hoy me planto en este mundo con mis 29 recién cumpliditos y a tres meses y un día exactos para largarme a la ciudad de mis sueños. Hoy me he dado cuenta, delante de una bandeja de magdalenas recién horneadas, y minicrusanes de una de las mejores panaderías del pueblo, que en los últimos 4 años mi vida ha pegado más vueltas y cambios que en todos los 24 primeros juntitos uno al lado del otro. Pero es que estoy convencida que de aquí en adelante, todo eso se va a multiplicar por dos.... Y aunque todo el mundo me felicita por lo que hoy significa para mí, yo no quiero desaprovechar la oportunidad de daros también un beso muy fuerte a todos aquellos que estáis ahí, con vuestros comentarios y muestras de cariño. Y es que uno es solo la mitad de su ser si la otra mitad no la llena todas aquellas personas que la rodean....

viernes

UNA ALEGRÍA EN MEDIO DE LA "TORMENTA"

Hoy un post larguito.... Y es que se han ido acumulando algunas cosillas. Y sí, algunas aún quedan pendientes, lo sé, pero no doy pa’ tanto queridos míos. De momento se hace lo que se puede, que según el dicho popular, “Quien hace lo que puede, no está obligado a más”. Triste consuelo, pero qué le vamos a hacer. Con algo habrá que acallar la conciencia no?

Y es que ayer me llevé una grata sorpresa, pues mi querido
Sirventes, al que he conocido a través de este mundo bloggero y al que espero poner cara y ojos cuando finalmente aterrice en Londres, me manda un premio que me ha hecho mucha ilusión. No os negaré que me pilló por sorpresa, pues la verdad, a una misma le parece mentira que lo que explica en su blog le pueda gustar e interesar a alguien. No será del todo cierto si la gente te visita y encima tiene detallazos como estos. Pues nada, que estoy más contenta que unas pascuas, y encantada además, de que me lo entregue quien me lo entrega.

El premio significa

- Color dorado: representa sabiduría, claridad de ideas y riqueza
- Color azul: representa paz, profundidad e inmensidad
- El trofeo en sí es una unión entre los blogueros.

Y como debo entregarlo a otros amigos bloggeros, yo se lo lanzo a tres bloggeros a los que quiero un montón y han estado ahí desde casi el principio de la aventura de esta bitácora: Dianna_, Missmole y Escriba.

Y abandonemos los egocentrismos (porque no me digáis a mi que, que te regalen un caramelillo como estos no te vuelve los ojos “chiribitas”) y centrémonos en el meollo que últimamente me tiene casi todo el seso sorbido. La otra mitad que la ocupa la UNED, que después de terminar los exámenes, ya me viene apretando el “culete” con tres asignaturas nuevas. ¡Para dormirse en los laureles vaya!

Y es que las cosas se han “animado” otra vez un poquito. Bueno en realidad los suficiente para no dar demasiada tregua a mis capacidades de estar alerta y al pié del cañón. Y es que como dice mi padre, y después del día del trabajo parece que se le ha acentuado la vena de “sentimiento de clase obrera” (de la que además yo me siento muy orgullosa) : “Hija mía, los currantes hemos venido a este mundo a ganárnoslo todo a pulso, sin creer en chorradas del destino y la buena suerte”. Pues nada, ante tal declaración no seré yo la que le lleve la contraria. Y es más, termino dándome cuenta de que tiene más razón que un santo. Aquí vendría la discusión de si los santos tienen razón o no, de si es válida moralmente o políticamente o culturalmente la “razón” de los santos, pero bueno, esos son otros temas que no me dedicaré a analizar ahora. En parte porque no es el momento ni el lugar y también porque (perdón por la expresión), me la trae bastante floja la “razón” de los santos, y si recurro a esa idea es porque forma parte de la tradición lingüística de este país. Punto y pelota, no hay más vuelta de hoja.
Volviendo a “las aguas que se van calmando pero no del todo”, es que resulta que pensando que ya tenía casi solucionado el tema de la vivienda en Londres, ahora parece ser que no del todo. Y es que por lo visto, el colegio mayor donde me interesaba presentar solicitud, solo puede aceptar estudiantes de septiembre a enero. Vaya, que las “remodelaciones” que tienen previstas empiezan en febrero y eso significa que “!todos a la p... calleeee!”. Así que debo armarme de valor, fuerza, paciencia, sentido del humor, coraje, reflexión... y todo lo que pueda, para ver cuales van a ser las decisiones a tomar a partir de ese “guantazo” inesperado que han sido las puñeteras “remodelaciones”.
Como buena “cateta” y “pardilla” que estoy hecha en esto de salir de mi pueblo para meterme en la gran urbe inglesa, pedí consejo a
Sirventes, pozo de sabiduría de cuestiones "londinenses", sobre qué hacer. Sus sabias palabras me han ayudado un montón y a partir de ahí tengo que decidir qué decisiones tomar al respecto. Y es que como dice mi compañera de fatigas laborales y gran amiga, I, “Niña, parece que tu aventura londinense va a estar plagadita de obstáculos”. Tiene razón mi amiga, pero jolines, ¿no habrá nunca tregua para esta pobre pringada que aquí escribe? Parece ser que no...
Y es que no puedo negar que mi padre tiene más razón que un santo: aquí hemos venido a hincar el callo y a sudar la gota gorda con cualquier cosa que nos propongamos hacer.