viernes

TOC TOOOOC, HAY ALGUIEN AHÍ???

Me da un poco de vergüenza sacar la cabeza por aquí después de tanto tiempo. Si algunos me lanzáis los leones al cuello reconozco que me lo tengo bien merecido.

Si queridos mios, sigo aquí, en Londres. Después de casi ocho meses de mi llegada. Y las cosas han cambiado bastante. Llegué sola y echa un manojo de nervios. Ahora ya no me pongo frenética cuando tengo que ir a algún sito donde no he estado nunca, o cuando tengo que acercarme a la ventanilla de correos a preguntar como mandar un paquete cargado de libros a España.

Ya no estoy sola. Porque alguien que apareció por casualidad hace ya unos cuantos meses está a mi lado y se ha convertido en una de las mejores cosas que me han pasado desde hace mucho tiempo. Alguien que poco a poco me ha ido enseñando como se vive y se piensa en esta ciudad. Que a pesar de que somos muy diferentes, podemos encontrar puntos en común. Que puedes llegar a intersarte por alguien o por algo a pesar que sea muy diferente a ti o a lo que has estado acostumbrada durante muchos años.

Este iba a ser mi último mes en Londres. Eso iba a ser así en setiembre, cuando llegué al centro de esta urbe, sola, asustada, cansada y con una maleta que me estaba matando. Pero ya no va a ser, porque la vida da vueltas a mil por hora y de la noche a la mañana tus "planes" cambian. De momento seguiré aquí durante unos meses más, a ver si el sueño londinense sigue por buen camino y no tengo que volverme a casa con el rabo no demasiado entre las patas.

Pero esta vez, la aventura londinense ya no será en solitario...

lunes

YA LLEGÓ...

El cumpleaños. O más exactamente, algo así como “mensuario”. Concretamente 6. Bueno, en realidad 6 meses y 3 días. Cosas de la rutina, que al final el viernes me lié con otras cosas y no tuve tiempo para redactar el post.

Pues eso, 183 días ya en la gran Londres. 183 días en los que mi vida ha cambiado, diría yo, que por completo. Es lo que tienen los viajes. Que una vez estás sumergida en ellos, para bien o para mal, te cambian para ya no dejarte ser nunca más la que eras antes. Recuerdo el famoso día D. Un viernes por la tarde, a eso de las cinco, con el metro de bote en bote y yo cargada con una maleta que era casi más grande que yo.

Aún recuerdo la sensación de casi pánico histérico que sentí la primera noche en el hotel. No hacía más que oír sirenas de ambulancias y coches de policía, arriba y abajo , por la avenida enfrente de donde me hospedaba.

Con el paso de los meses (y viviendo ahora solo a 200 metros de donde pasé la primera noche) me he dado cuenta de que las sirenas y el murmullo del metro que pasa por debajo de mi piso, ya no me molestan a la hora de dormirme por las noches…

Seis meses en los que estoy aprendiendo a moverme con bastante soltura por una ciudad enorme, que no se parece ni remotamente a nada de lo que había conocido hasta el momento. En la que estoy conociendo a gente que me ha cambiado la vida. Gente a la que conoces por casualidad y que serán parte de ti para siempre. En el pasado o en el futuro. Porque eres protagonista en primera persona de momentos que guardarás en tu memoria, más allá de las imágenes captadas con la cámara…

viernes

SE HA IDO...

Era previsible. En casa se hablaba del tema desde hacía mucho tiempo, pero nunca nos lo tomábamos muy en serio. Que si es ley de vida. Que si tarde o temprano llegará el momento. Que si tenemos que prepararnos… Pero nunca te acabas haciendo a la idea del todo.

Pero sí, el momento llegó. El miércoles. No sé exactamente a qué hora. No he querido ni podido preguntarle más a mi madre. Solo sé que nos dejó para no volver. Que con las caricias de mis padres que no lo dejaron solito ni un momento, y con una inyección que lo sedó sin hacerlo sufrir, se quedó dormidito para siempre.

Era el más pequeñín de la casa. El más “follonero” y alegre. El que siempre estaba ahí a tu lado. Cuando estabas contenta y cuando rutina se derrumbaba un poquito. El que sin mediar palabra era capaz de darte un mundo entero a cambio. El que te miraba directamente a los ojos y te hacía creer por un momento que tú eras su único dios en esta tierra.

Nunca nos olvidaremos de ti. Nunca podremos borrar de nuestras memorias los maravillosos momentos que nos has regalado durante los quince años que has estado en nuestras vidas. Contigo hemos aprendido a ser mejores personas. Y lo hiciste dándonoslo todo, sin pedir nada a cambio. Y no te apenes. Nuestras lágrimas son de tristeza. De dolor. Por no tenerte ya con nosotros. Porque llegaste sin avisar, casi sin querer. Y te has ido también casi sin avisar, sin querer. Como lo hacen todas las cosas grandes e importantes que te suceden en la vida.

Descansa en paz amigo mío…

jueves

RETAZOS III

  • Levantarte por la mañana, en pleno East End londinense, con el canto de los pájaros y los rayos del sol que se cuelan por debajo de la cortina opaca de tu ventana. En el fondo, eres una privilegiada.
  • Ir caminando hasta la facultad, en un agradable paseo de apenas 20 minutos, medio reconvertida en londinense. Con un café con leche calentito en una mano y escuchando mi música preferida en el ipod.
  • Comprobar una vez mas que las inglesas rien “raro”. Que empiezan con una risita tonta, y terminan soltando un verdadero alarido nervioso, escandaloso y perfectamente audible a muchos metros de distancia.
  • Sentir que por fin, la dichosa gripe que te ha tenido viviendo solo a medias durante los últimos quinze dias, se va y te libra de su mano oscura. Darte cuenta también, que cuando estás lejos de una cara conocida y querida, estar pocha es una gran p***
  • Ver cómo, asombrosamente, las cosas puedes cambiar mucho, muchisímo, de la noche a la mañana. Que cuando menos te lo esperas algo aparece en medio de tu camino y puede darle un nuevo giro a tu vida.
  • Rebuscar por ese gran amigo que es Youtube y encontrar una de las canciones que siguen poniéndome las carnes de gallina cuando la escuchas. Nunca pasaran los años para la Reina...




PD: otros retazos... I y II

lunes

YA ESTABA TARDANDO MUCHO

Ya iba siendo hora actualizar esto. Que me da hasta vergüenza abrir todos los días el blog y ver la misma entrada desde el día 10. Llevo ya casi 15 días en la Pérfida, después de las vacaciones de navidad, y las novedades se han sucedido bastante vertiginosamente.

Pues nada ahí vamos.

Por fin encontré piso nuevo, en el mismo barrio donde vivo ahora, pero con la ventaja que está a 200 metros de la boca del metro y a 250 del bus que me deja al ladito de la universidad. El fin de semana que viene ya estaré instaladita en mi nueva room. Algo más pequeña que la que tengo ahora en la universidad, pero muy cuca y acogedora. ¿Qué más se puede pedir verdad?

La semana pasada empecé las nuevas asignaturas en la facultad, y aunque reconozco que me van a dar mucho trabajo con infinidad de lecturas, la primera impresión es muy buena la verdad.
Una sobre cine (que ya cursé el primer semestre, pero que ahora ha cambiado de profesor y ha resultado ser un encanta de mujer, además de una excelente comunicadora); otra sobre literatura comparada que me va a exigir muchas horas de lectura, me lo veo venir; y otra sobre Londres y su representación a través de la literatura, el cine y la pintura desde el siglo XIX hasta los primeros años del XXI.
Vaya, que como siempre, me acabo liando y cogiendo asignaturas de enjundia. Como cuando estudiaba la carrera en España. Si es que a ratos parece que soy algo “masoca” para qué negarlo. Pero bueno. Ya no me puedo echar para atrás y tendré que “afrontar al toro” lo mejor posible.

En general la vuelta a la ciudad ha sido relativamente tranquila. Más de lo que me imaginaba. Eso sí, un momento de crisis inicial no me lo pude ahorrar. Pasarte tres semanas en casa, volviendo al “origen” hace que te des cuenta de lo que “tienes que pagar” para estar donde estas. Pasas de estar rodeada de gente a estar sola de nuevo. Teniéndote a ti misma casi como única compañía para hacerlo todo e ir a todas partes. Creedme, es “chungo, mu chungo”.

Pero no nos vamos a dejar vencer por los malos momentos no? Mal andaría el patio si lo hiciéramos. Como le dije a un amigo estando aún en casa, hay que intentar "no sucumbir a la apatía y a sus rémoras", a lo que él muy inteligentemente me corrigió "vencer a la apatía y sus rémoras". Pues eso. Que en ello estoy. A ver si saco mi cabezonería de serie y lo cumplo.

No os vayáis muy lejos. Prometo estar de vuelta prontito….

miércoles

YA ESTÁ DE VUELTA...


Eso que llega cada año, y que es la Navidad. Y como nos llamamos los que volvemos a casa por navidad, “los turroncitos”, llegamos hace ya algunos días.

Y aquí estoy yo, enfrascada en quedadas con unos y con otros. Tomar un café con X y desayunar con Y. Ahora te encuentras con H y luego tienes que llamar a B.

Una semana de puro ajetreo, intentando no sentirme extraña. Porque en este caso, se puede decir que he vivido en propias carnes la idea clásica del “viaje”. No la moderna. Esa que lo asocia al turismo. Porque el “viaje” te cambia la concepción de la vida, de tu existencia, de tu relación con la realidad que te rodea. El turista solo va a visitar un lugar, pero se queda con la parte superficial de lo que ese lugar significa. Ese "pseudo-viaje" no suele cambiarle casi nada.

Pero no es momento para filosofar. Es momento de pediros disculpas por no pasarme tan a menudo como quisiera, por vuestros blogs. Agacho un poco la cabeza, por la vergüenza y levanto un poquito la voz para desearos una Feliz Navidad y que lo paséis con vuestra gente más querida.


lunes

RETAZOS II

… Comprobar que el nombre de “Reading week” es solo un eufemismo muy mono para decir “Semana que te pasas encerrada en casa hincando codos. Preparando essays, leyendo como una loca y tomando apuntes por lo que pueda venir de aquí a mediados de diciembre”.

… Hablar por el messenger con algún que otro amigo que está esta semana en España, pero que vive en Londres, y que te diga que está disfrutando como un enano con las comidas caseras. Eso sí, que también echa de menos la libertad y la independencia que le da vivir en una ciudad tan grande. Aunque muchas veces te sientas solo.

… Sentarte al lado de un chico típicamente British (léase rubio, pecoso, ojos claros y blanquito como la leche) y tener que entender su inglés algo ininteligible para llegar a un acuerdo sobre la teoría realista del cine, según Bazin. Darte cuenta de que, o su inglés es muy rarito o tu concepción de la lengua aún está muy verde.

… Engancharte a la prensa inglesa (aunque no a toda, solo a un par de periódicos en concreto) y llevar prácticamente toda la semana leyendo noticias. Sean del día o estén ya “caducadas”. Darte cuenta además, que tu comprensión lectora, tan mala tan mala no es…

… Estar sentada en uno de los miles de buses que se mueven trepidantemente por esta ciudad, y que a la chica que está a tu lado le suene el teléfono. Que lo descuelgue y se ponga a hablar ruidosamente en catalán. Que te mire de reojillo al colgar y te diga un tímido “sorry” como supliendo el coñazo que te ha dado al tener que aguantar su conversación tanto rato. Responderle también en catalán y ver como se le ponen unos ojos como platos, pues te creía de todo menos catalana.

… Encontrar en el iPod, casi sin que te acordaras, esta canción, que te transporta a una noche de verano, allá en casa, en un concierto al aire libre, lleno de risas y buenas compañías…


martes

RETAZOS

...Encontrarse con un español en el seminario de cine, con medio pinta de “caballero-señorito-truhán” andaluz. Sin saberlo, hablar con él en inglés hasta que su acento empieza a rechinarte algo extraño en los oídos.

...Darse cuenta de que la pseudo-Bette Davies es en realidad un encanto y un dulce de muchacha. Resulta convertirse en un “pozo” de sabiduría cinematográfica y de saber historico-político-cultural.

...Sentirse “Lost in Translation once again” cuando intentas expresar la extraña mezcla entre arte y propaganda que detectas en dos películas tan diferentes pero a la vez tan similares, como son El Acorazado Potemkin y Syriana.

...Ver como un chico le tira los trastos a una chica que no está por “el tema”. Un chico que lleva escrito en la frente “me creo un latin lover, no ves que lo llevo en la sangre”. Y una chica de estilismo imposible y de inglés ininteligible, que no parece estar impresionada por “la marca de raza”.

...Convertirte en consejera sentimental virtual, cuando las horas de la noche empiezan a hacerse “pequeñas”. Acabar sintiéndote la hermana mayor, una vez más, pero cambiando el sexo a tu “hermana”. Y sobretodo, darte cuenta de que cuando estás tan lejos, cualquier persona con la que puedas desrrollar una cierta empatía se acaba convirtiendo en casi parte de tu “familia postiza” en la distancia.

...Sentirte contenta y tranquila porque un reto que te tenía algo asustada apunta vises de convertirse en una experiencia muy enriquecedora.

...Darte cuenta de que los momentos de tristeza y soledad siguen ahí. Que no se fueron y que te acompañarán algún tiempo más. Pero a la vez, comprobar que son necesarios y saludables. Que te dan fuerza y carácter. Que aunque cuando te ves sumergida en ellos, sean duros y deseperantes, vistos desde la distancia que da el paso del tiempo, te parecerán grandes momentos de autoaprendizaje.

...Levantarte por la mañana sintiéndote un poquito más en casa, escuchando a uno de los grandes, con los que te criaste desde que eras una bebena. Nada... cosas de tus padres que eran progres y te arropaban en la cuna escuchando palabras que salían de la pluma de este genio...

miércoles

RENDIRSE A LA HERENCIA

Es lo que tiene. Que por más que a ratos te resistas a caer en ella, otros te tira tanto que es inevitable no sucumbir a su llamada.
Y mi herencia, venida del sur de la península, cada vez me tira más. En muchas cosas. En las costumbres, en el carácter, en la manera de entender la relación con los demás, en los gustos… Tanto es así que a veces me he sentido algo descolocada en la tierra que me vio nacer.

Eso que ocurría allá en tierras catalanas casi de manera anecdótica, aquí se ha evidenciado plenamente. Estando tan lejos de mi realidad cotidiana es cuando me he dado cuenta que algo que en mi rutina era algo tan normal, aquí es un valor añadido: el ser mediterránea.

Un valor que allá donde vas, y respondes a la típica pregunta de: ¿Y tú de donde eres?, arranca una sonrisa a tu interlocutor. Te conviertes en un ser que despierta curiosidad e incluso un punto de admiración. Vienes de una tierra bañada por el sol, y las temperaturas cálidas y agradables. De unas ciudades de gente abierta y alegre. Heredera de una tradición cultural y gastronómica envidiable.

Y te das cuenta de eso cuando estas lejos. Cuando cierras los ojos y te ves transportada a la plaza mayor de tu pueblo, un día soleado, rodeada de los gritos de alegría de los pequeñajos que juegan y sientes el aroma del café de media tarde. Cuando te paseas por los pasillos del supermercado y te emocionas al encontrar una botella de aceite de oliva o una lata de aceitunas españolas. Cuando te preparas la comida (y aunque sabes que no va a saber igual) piensas que es lo más parecido a lo que comerías si estuvieras en casa. Cuando las enseñanzas de muchos años te tu madre andaluza, curiosa y limpia hasta decir basta, te lanzan irrefrenablemente a limpiar las zonas comunes del piso “porque no se puede vivir con la casa sucia”.

La falta de sol, los horarios tan diferentes, el choque cultural y lingüístico, las temperaturas bastante más frías… Todo eso se puede llegar a superar si le pones ganas y paciencia. Si eres capaz de verlo con los ojos libres de prejuicios y sin intentar buscar paralelismo odiosos.

Pero nunca dejarás de ser lo que eres. Ni de sentirte diferente a los que te rodean. Porque creciste en un lugar especial. Porque tus padres te inculcaron valores muy valiosos. Porque la alegría que el sol otorga a todo aquello que conoces se filtra por los poros de tu piel y te cambia para siempre.

Como decía el maestro, en una de las pocas canciones que sigue arrancándome lágrimas cuando la escucho: “Porque yo, nací en el mediterráneo”.


lunes

LA CRIATURA CUMPLE UN MES

Soy madre primeriza. Estoy empezando a asimilar como hay que cambiarle los pañales, los horarios de las comidas, como manejar el cochecito por las calles… Pero es evidente que aún falta mucho para conseguir que el bebeno se pueda medio valer por sí mismo y no tenga que estar yo ahí detrás todo el día.

Os pensaréis que me he vuelto loca. Algo más de lo que estaba sí, pero no tanto como para imaginarme que he parido sin haber estado ni tan siquiera preñada. Pero es que hoy se cumple un mes exacto de mi llegada a esta ciudad. Hoy hace un mes empecé “esto” que de momento no sé hasta donde me llevará.

Han pasado muchas cosas. He conocido a mucha gente. He empezado a sentirme hormiguita de este gran hormiguero que es Londres. He tenido que enfrentarme a alguna que otra situación que no creía que volvería a ocurrirme. Pero lo que se está convirtiendo en lo más valioso que estoy cosechando aquí es que me estoy dando cuenta que, con fuerza de voluntad, seguridad en una misma y muchas, pero que muchas agallas, se puede conseguir lo que te propones.

Pero lo más curioso del caso es que me siento tranquila. Sin ese barullo de nervios en el estómago que hace unos años (y en realidad desde la adolescencia), me han atenazado la voluntad y han hecho que me retraiga en muchas cosas. Me sonrío a mí misma, viéndome caminar con decisión por las grandes calles de la ciudad. Cogiendo el metro y el bus cada vez con más soltura. Y sentir ese repelús en la nuca cuando me planto delante de algún lugar que he visitado miles de veces mentalmente y al que por fin me planto en carne y hueso.

No os negaré que los primeros días fueron difíciles. Mucho. Las lágrimas corrían por mis mejillas a la primera de cambio. Me sentía sola. Perdida en medio de tanta gente. Preguntándome qué hacía yo aquí, dejando toda mi vida y mi gente a unos cuantos cientos de kilómetros.

No puedo jurar y perjurar que esos momentos hayan acabado aún. Hay algunas veces en las que lo mandarías todo a freír espárragos y volverías a tu rutina conocida y segura. Pero te das cuenta que estás en el primer vagón de la locomotora. Que está empezando a coger velocidad y que ya que por fin has conseguido subir a él, no vas a permitir que nada te obligue a bajar de él. Por lo menos, nada que se pueda solucionar con paciencia, esfuerzo y perseverancia.

Estoy de “mensuario” con un resfriado considerable. Con la cabeza como un bombo cada vez que tengo que romperme los cuernos para expresarme en inglés. Y con un artículo sobre política inglesa que me está apretando el culete esta noche… Imaginaos si está la cosa tranquila como para poder permitirse el lujo de dormirse en los laureles.

Y como diría si esto fuera una función de teatro - cabaret: “Señoras y señores. El espectáculo no ha hecho más que comenzar. Tomen asiento, porque la historia que van a presenciar, puede que les cambie la vida”.

miércoles

LAS TARDES DE ESTUDIO NO CAMBIAN NUNCA


Qué más da que estés en Londres, en tu casa a mil-quinientos kilómetros de aquí o en la Conchinchina. Las tardes que te pasas estudiando son iguales en todos lados. Por lo menos en la forma, que no en el fondo.
No es lo mismo estar aquí, en esta ciudad por la que has tenido que luchar tanto, que en la habitación de tu cuarto, bajo el paraguas de papá y mamá.
No es lo mismo los apuntes sobre didáctica del español que unos sobre un estudio sociológico de la audiencia en el cine.
No es lo mismo poder leer el texto de un tirón y entenderlo a la perfección a la primera, que estarte casi media hora por página porque el señor que ha redactado el artículo ha usado un inglés algo rebuscado para ti.
No es lo mismo que en la calle oigas a los pequeñajos jugando o a tu perro haciéndole fiestas a la cena que le han puesto en el plato, que oír como aúlla el viento tras los cristales o a tu compañera americana hablando a través del Skype con su familia allá en las Américas.
No es lo mismo saber que tu vida está (a veces tristemente demasiado) ordenada, que estar a la expectativa por lo que puede ir pasando sin que te lo esperes.

Hay muchas cosas que no son lo mismo, pero una tarde de estudio, siempre es igual. Estés donde estés…

martes

PORQUE OS LO DEBÍA...

Hace ya semana y media que llegué a esta ciudad y aún no me había acordado de vosotros.
Miento. Sí que lo he hecho, muchas veces, pero la vorágine de cambios, novedades, momentos sorprendentes, momentos más tristes…, han hecho que no me haya sentado aún a pensar concienzudamente en vosotros.
¿Y qué puedo contaros? Muchas cosas la verdad.
Pero eso ya lo iréis viendo (o mejor dicho, leyendo) por estos lares, donde intentaré explicaros todo lo bueno y lo malo que le pase a esta loca que os escribe. Esta loca, que a pesar de estar bastante segura de sí misma, y echar mano de la madurez que le ha dado el sufrimiento y las alegrías, a ratos está poco más que cagada de puro miedo.
Porque sois muchos los que habéis estado a mi lado desde el principio de toda esta aventura. Os lo debo a todos.
A toda la gente que me acompaña día tras día, que sé que seguís ahí, cerquita, ahora también desde de la distancia.
A los que conocéis mis neuras; mis miedos y mis alegrías; mi mal genio de algunos ratos; mis ataques de risa contagiosa que muchas veces decís que es como si llegara el sol a la habitación donde estoy; mi sentido del humor irónico, algo negro y sarcástico; mi casi obsesión por hacer las cosas bien hechas y tenerlo todo controlado; mi pasión por la lectura y la música "algo extraña" como algunos definís; mi sonrisa siempre preparada aunque por dentro esté chillando de furia o esté nerviosa y asustada como un potrillo; los malos despertares de algunos días; mi a veces exagerado sentido de la justicia y de lo que no es moralmente aceptable; mis lágrimas inesperadas cuando algo me sorprende y me toca la fibra; mis perezas y mis prisas; mi lado más serio y algo cortante,…

Y es que ha todos os debo un GRACIAS enorme.

A papá y mamá, y a Meri. Por soportar día sí y otro también, que estuviera dándoos la lata con mi viaje. Por la cantidad de charlas, y tantos ratos y momentos en los que por hache o por be acababa saliendo el tema. Siempre ahí, sin agobiarme, pero siempre pendientes de los pequeños logros que iba consiguiendo día a día. Por vuestras eternas e incondicionales muestras de cariño y comprensión. Gracias por vuestra paciencia infinita y estar ahí en todo momento.
A mis niñas, que las circunstancias de este año me han tenido tan apartada de ellas. Siempre habéis estado ahí y no habéis dudado nunca en que finalmente conseguiría lo que tanto he perseguido en los últimos años.
A mis compañeros del museo, que os habéis portado como unos campeones. Y sobretodo a ti I, que has sido mi querida compañera de andanzas desde el pasado diciembre. Has estado ahí siempre. Con tus ánimos y tus tazas de te a media mañana, ayudándome a dibujar esta aventura.
Y a la gente del local, que me disteis la mejor de las despedidas posibles. Que me demostrasteis que aunque no lo pienses, puedes llegar a ser importante o por lo menos algo necesaria para los que te rodean. Por vuestras palabras de apoyo. Y por hacerme saltar las lágrimas de alegría al decirme que se preparen estos ingleses, que llego yo con mi torbellino.
A F y J, porque me ayudasteis con el barullo de papeles, con los temidos currículos, con los consejos para amoldarme un poquito mejor a esta gran ciudad y también a esta cultura tan diferente a la mía.
A mi querido profe Joan, que creyó en mí desde el primer momento en cuanto le dije que me quería ir de casa, nada más y nada menos que a Londres. Por su apoyo y por ser la primera puerta de salida a esta etapa de mi vida.
A mi querido y admirado profe Jordi, que no dudó en brindarse en todo lo que pudiera necesitar para empezar, por lo menos la andanza académica, de la mejor manera posible.
A toda la familia, repartida por media España, siempre pendientes de cómo iban las cosas.
Y a todos los que hacéis que este blog siga día tras día. Por vuestras muestras de cariño y apoyo a través del ciberespacio.

Sí a todos vosotros, que aunque ahora mismo esté solita, sé que estáis ahí, siempre pendientes de lo que me vaya pasando. Y hoy, aunque ha sido un día difícil, y en algún momento se me ha venido a la cabeza esa letra del gran maestro “Qué va a ser de ti lejos de casa, nena, qué va a ser de ti...”, solo puedo evitar pensar una cosa: TODO IRÁ BIEN.
Porque sí, porque me lo merezco. Porque esta aventura es también un poco vuestra. Porque ha costado mucho llegar hasta aquí y porque no voy a rendirme a la primera de cambio. Y si hay que hacerlo, me reiré hasta de lo malo…

lunes

DE CUANDO LOS DÍAS NO SON LO QUE PARECEN

Escucha esto mientras lees...




El día se ha despertado soleado, con algo de viento, pero soleado al fin y al cabo. No ha sido fácil ponerse en pie.
Las piernas y la cabeza no parecían estar muy de acuerdo de cómo y hacia donde llevarme. Me he metido en la ducha y he abierto el grifo del agua caliente a tope. Las cervicales me matan, siempre me matan, y la única manera que tengo aquí para aliviar el dolor es dejar que el chorro del agua caliente me caiga directamente sobre ellas. Eso tendría que ser suficiente para poder empezar el día, pero hoy no ha funcionado.
He bajado a la cocina a desayunar algo. Pero eso es algo complicado cuando tienes el estómago algo revuelto. Solo se ha solucionado a medias, con un té calentito y un par de rebanadas de pan tostado con mantequilla.
A veces pienso que la cantidad de años que me he entregado incondicionalmente al café han sido un puro desperdicio. La de momentos que después de terminarme una taza el estómago empezaba a pegarme patadas, a hacer que las digestiones fueran eternamente largas…
Al subir a la habitación el tiempo ya había cambiado. Ha dejado de lucir el sol para empezar a nublarse un poco y hacer que el viento que corría fuera lo suficientemente frío para cortarte la piel del rostro. Sí, ya sé lo que me diréis algunos: “Espérate tú a que llegue el invierno y vas a saber lo que es tener frío de verdad”. Lo sé, me lo temo, y lo espero con resignación. Pero también es verdad que a mi me gusta más el frío que el calor. Eso de ir vestida a capas, cual cebolla, parece que me alivia el hecho de que últimamente mi figura ya no es lo que era. Además, como soy tremendamente casera, y prefiero las charlas con los amigos antes que la juergas en las discotecas, estoy segura que acabaré organizando más de un encuentro hogareño con mis nuevos amigos españoles.
Un encuentro en la que yo soy la mayor. La supuestamente más experimentada en esta sinrazón que se llama vivir.
Triste falacia, en la que los años y los títulos no son nada. Mucho empaque y poco fondo para qué engañaros. Si eso fuera garantía para no sentirte perdida, algo sola, un poquito triste, desamparada en según qué situaciones, bobalicona y tremendamente ridícula en otras… Si eso fuera garantía para tantas cosas como esas y más, os diría que sirve para algo. Pero no es así. No sirve absolutamente para nada.
Hoy alguien me ha dicho que se esperaba otra cosa al conocerme. No sé exactamente a qué se refería. A veces ni tan siquiera yo me conozco. Ni me entiendo. Ni me aguanto. Te creas la armadura, y te convences a ti misma, te autoimpones la obligación de no dejar que nadie vea que tiene agujeritos. La luces con la mejor de tus sonrisas y aguantándote las entrañas fuerte, muy fuerte, para que no se noten nada las cicatrices que quedaron. Pero están ahí. No se fueron nunca. Solo se escondieron bien, en el fondo más oscuro, para engañarte y hacerte creer que ya se habían ido. Pero tú resistes, les dices que se queden calladas, que ya son agua pasada, y que por lo que más quieran, te dejen tranquila.
Te das cuenta que la imagen que das en el fondo no se corresponde con tu ser. Enseñas tu yo impostado, el que construyes para los demás. El que tienes preparado para que las patadas no hagan salir moratones allá donde caigan los golpes. El yo primigenio, el que tienes en lo más hondo de las tripas, te lo guardas solo para ti, para que no lo vea nadie. Y a veces te das cuenta que tener alma, tener tanta alma, es atrozmente doloroso. Que gritarías y aullarías incluso si pudieras, para que en algunos momentos viniera alguien y te la arrancara de cuajo. Porque no quieres que vuelva a llamar a la puerta de lo adormecido.
Te paras a pensar y te preguntas cómo te verán los demás. Como será desde fuera esa máscara que tanto trabajo te ha costado construir. No lo sabes. No lo puedes saber. Y eso te intriga, te pica como un bichito entrometido que te va asaltando una vez tras otra.
Sales a la calle, y te das cuenta que el aire frío te calma las ideas. Te devuelve a esa realidad de las cosas que a veces da tanto miedo, pero que es la única que conoces.
Te preguntas que ha pasado. Pero te das cuenta que no hay respuesta. Que ha pasado una cosa extraña, que no acabas de entender. Algo que era tuyo y que ya no lo es. Que te has desprendido de algo que sin saber porque ibas acarreando y que el esfuerzo de sacarlo a la luz te ha dejado en otra dimensión. De momento ya no lo tienes encima, pero sabes que tarde o temprano volverá a ti y tendrás que recogerlo. Pero también te da por pensar que quizás no tendrías que haberlo sacado. Que si lo guardas, lo escondes y lo acallas, termina por desaparecer. Ya es demasiado tarde.
Y miras al cielo y te das cuenta que el día que amaneció siendo soleado, se ha oscurecido de golpe. Y que se ha puesto a llover de sopetón.

viernes

NO HAY TREGUA


Medio país está de “sofing” o de “playing” o de “vacacioning”. Yo estoy de “estressing” que no os podéis imaginar. Y es que ayer me llegó un mail que me dejó algo preocupada… Bueno, en realidad no fue el mail en sí, sino lo que en sí implica. Y es que resulta que mi año académico en Londres se presenta movidito… No es que me eche para atrás la “buena” noticia de que tendré que estudiar como mínimo 8 asignaturas (noticia que tampoco es que me haya dejado muy tranquila, pues en principio me obligaron a presentar un horario provisional en mi propia facultad, y en ningún lugar me informaron que tenía que cursar tantas materias) , sino que… No sé como seré capaz de compaginarlo con un trabajo que me dé dinerillo para subsistir… Es lo que tiene no ser “hija de papá”, que todo he tenido que ganármelo a pulso puro y duro, y aunque el verme viviendo en Londres es sin duda alguna el sueño de mi vida, los fantasmas que hasta ahora estaban muy bien encerrados en una cajita de mi cabeza, parece que se han escapado por el agujero de la cerradura.
No es que me vaya a morir de hambre, tengo mis ahorros (juntados con mucho esfuerzo y durante muchos años), pero claro, tampoco es plan de que un año en el extranjero me obligue a pateármelos todos toditos… Y también está mi queridísima madre que no hace más que repetirme que “Si hace falta te echamos una mano en todo lo que necesites, que para eso estamos hija mía” A mi se me encoge el corazón y la boca del estómago parece que se me cierra cada vez que mi madre me ha dicho esto en los últimos dos meses.
O sea que ya os podéis imaginar como tengo yo los ánimos: alterados, liados, estrujados, atacados, histéricos, neuróticos…. Vaya, toda la retahíla de adjetivos que os remitan a un estado de nerviosismo es ideal para que os hagáis una idea de cómo estoy pasando este fabuloso puente del quince de agosto.
Y es que mi problema es que siempre le doy muchas vueltas a todo, y como también dice mi paciente madre: “No es bueno empezar a darle vueltas a algo que aún está por llegar”. Qué razón tiene, y qué zoqueta soy yo en caer siempre en la misma trampa. Sí, porque eso es una trampa del maldito subconsciente, que actúa así sin preguntar y te pegas unas rabietas y unos malos ratos que para qué…
Yo que estaba tan contenta porque las cosas parecían estar bastante controladas… Aquí empieza el festival del humor de los “problemillas” que van a ir surgiendo a partir de ahora, y que no van a hacer más que una cosa: ponerme a prueba y recordarme constantemente algo que ya llevo grabado a fuego en mi conciencia desde que tengo uso de razón: que nadie te regala nada y que por narices tienes que sacarte las castañas del fuego y ganarte las cosas a pulso. Aunque no os negaré que a veces me entran unos cabreos… Siempre tener que estar luchando… Yo que soy tan pequeñita y tan “cagada” a ratos… Se me hace un poco cuesta arriba. Seria una cobarde si no lo reconociera…

domingo

EMPIEZA LA CUENTA ATRÁS

Hace un par de semanas, un viernes por la tarde a eso de las siete y media, llamó por teléfono mi tía P. Estaba nerviosita perdía. Faltaba poco más de una hora para que se tuviera que subir a un escenario, a hablar ante un montón de gente. No, no es que sea actriz, ni política ni nada de eso. Es profesora de lengua y literatura en un instituto de un pueblecito de la Málaga, y le tocaba “despedir” a los alumnos que este año terminaban la secundaria, en la fiesta de final de curso del centro. (Que por lo que ha contado algunas veces, es a lo grande, con los alumnos y lo padres vestidos como si fueran de boda, con mesas bien puestas y adornadas.... Vaya, pijillo, pijillo). Pues eso, que la idea de plantarse delante de todos ellos la tenía un poco histérica. Al final no sé como fue la noche, pero como que no ha dicho lo contrario, imagino que muy bien.
El caso es que en la precipitada llamada que hizo a casa, tuvo tiempo de leerme un poema que había elegido para leerle a sus alumnos. Me encantó, así sin más, aun sin ser yo la que lo leía. Y como que me pilló sentada en la cama y con el portátil en el regazo y conectado a internet, le pedí el nombre del poema y el autor.
El otro día repasando archivos del portátil, en busca de material que ya no me hiciera falta y pudiera mandar definitivamente a la papelera de reciclaje, encontré un documento word con el poema. Lo volví a releer y me volvió a enganchar. Y es que aunque mi tía lo eligiera para leérselo a chicos y chicas que han acabado el bachillerato y tienen escasos dieciocho años, al revisar sus versos me siento identificada con ellos. Es como si se convirtiera en un consejo sabio y calmado de cómo debo enfrentarme a lo que me espera. Tengo la sensación de que se va a convertir en mi texto de referencia de aquí en adelante. Hoy se ha cerrado una etapa de mi vida, que ha durado exactamente 1 año, 2 meses y 20 días. Un tiempo muy gratificante a nivel personal, y sobretodo humano. A partir de ahora se abre otra, que surgió casi por casualidad, en una conversación despreocupada con mi queridísima I, cuando estábamos de turistas el pasado diciembre. Es impresionante como pueden cambiar las cosas, a veces, casi sin darse cuenta… A partir de ahora, en este tiempo de transición que me espera, ya si que puedo decir: EMPIEZA LA CUENTA ATRÁS…

Desiderata
Max Ehrmann, 1927
Camina plácidamente entre el ruido y la prisa,/y recuerda que puedes encontrar la paz en el silencio./Hasta donde sea posible y sin rendirte/trata de mantener buenas relaciones con todo el mundo./Di tu verdad serena y claramente;/y escucha a los demás,/incluso al torpe y al aburrido;/ellos también tienen su propia verdad.//Evita las personas ruidosas y agresivas,/porque son un mal para el espíritu./Sí te comparas con los demás,/te volverás vanidoso y amargado,/porque siempre habrá personas mejores o peores que tú./Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.//Mantén el interés en tu propia carrera, por más humilde que ésta sea,/es lo único verdadero que posees en la cambiante fortuna del tiempo./Sé cauto en los negocios;/porque el mundo está lleno de egoísmo,/pero no permitas que esto te ciegue al punto de no ver que la virtud existe; /muchas personas luchan por nobles ideales;/y en todas partes la vida esta llena de heroísmo.//Sé tú mismo./En especial no finjas afecto./No seas cínico en el amor;/porque a pesar de toda la aridez y desengaño/es tan perenne como la hierba.//Acata dócilmente el consejo de los años,/abandonando con donaire las cosas de la juventud.//Alimenta la fortaleza de tu espíritu para que te proteja contra la adversidad./No te atormentes con tu imaginación./Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad./Además de una sana disciplina,sé gentil contigo mismo.//Tú eres una criatura del universo,/no menos que los árboles y las estrellas;/tienes derecho a existir.../Y aunque esté claro o no para ti,/no dudes que el universo marcha como debe ser.//Por lo tanto, debes estar en paz con Dios,/no importando cuál sea tu idea de El./Y cualesquiera que sean tus trabajos y aspiraciones,/en la ruidosa confusión de la vida,/mantén la paz con tu espíritu.//Porque a pesar de toda la hipocresía,/del arduo trabajo y de los sueños fallidos,/el mundo es todavía un lugar hermoso./Sé alegre./Esfuérzate por ser feliz.

HAY DÍAS...

En los que no tienes la cabeza para nada. Parece que por más que lo intentes, las neuronas se te van de vacaciones, y si alguna se queda en casa, se niega a levantarse del sofá. Estoy inmersa en una vorágine que parece que no hace más que propiciar eso. Claro que esta que escribe se encuentra en plena crisis de los exámenes del segundo módulo de postgrado y el estrés y el cansancio acumulado empiezan a hacer mella en el ánimo.
Hace un par de días, hablando con mi madre me salió de la boca una frase que pensaba que no saldría jamás de ella: “En menudo berenjenal me he metido yo solita”. Pues sí, un “berenjenal” en toda regla.
Siempre he sido una chica de impulsos, de hacer las cosas a “bote pronto”. Pero a la vez, también muy reflexiva. De las que no pueden evitar tener la cabeza funcionando las 24 horas del día. Una persona a la que quiero un montón, y que fue uno de los mayores puntales en uno de los momentos más duros y difíciles de mi vida, me dijo una vez que eso me permitiría llegar hasta donde yo me propusiera. Recuerdo ese momento como si fuera ayer, y con un cariño muy especial. Aún así, y como que también tengo un lado bastante irónico y según mi madre “soscón”, no puedo evitar decir que ojalá a veces fuera capaz de poner el piloto automático y no estar todo el santo día con las neuronas funcionando. Así no haría falta que de vez en cuando se fueran de vacaciones y me abandonaran como parece que lo han hecho ahora.
Y es que le “berenjenal” en el que me he metido yo solita es precisamente querer tirar “pa’ lante” trabajo, estudios, clases de inglés, y todo el papeleo y ajetreos varios habidos y por haber que están por llegar.
En algunos momentos el desánimo parece que se apodera de ti y te dan ganas de mandarlo todo a paseo. Y esa es la parte irreflexiva y que actúa a lo loco. Pero eso podría ser la opción más fácil y también la que más te haría perder. Luego llama a la puerta la señorita reflexión y te abre los ojos enseñándote que con lo que has llegado a luchar para estar donde estás, tirarlo todo por la borda sería poco más que un crimen.
Es difícil no dejarse vencer por el desánimo, el cansancio y algunas veces incluso por la frustración, pero en momentos como esos parece que mi cabeza sufre una sacudida y una vocecilla me dice: “Niña, tira para adelante con todas tus fuerzas, y verás como a pasos de hormiguilla llegarás a donde te propongas y debiéndoselo solo a una persona: a ti misma”.
Es verdad que las neuronas a veces no parecen estar donde deberían, pero ante vocecillas como estas no puedo evitar pensar que no pienso dejar que se queden de vacaciones para siempre. Y que descansen mientras puedan, porque cuando recargue las pilas de nuevo, no se pueden ni imaginar cuanto trabajo les espera.

NORTE Y SUR

Siempre vuelvo a Sting y a sus canciones. Pero ante todas esta es la que más me gusta. Mezcla de sonidos casi electrónicos, la poesía de Sting y la voz del cantante marroquí Ched Mami. Hoy ha vuelto a caer en mis manos y después de mucho tiempo me ha recordado lo que significa para mí. Una amiga me dijo una vez que no le extrañaba nada que me volviera loca esta canción. La verdad es que me quedé mirándola y pensando qué quería decir con eso. De golpe me suelta: “A ver, aquí se une norte y sur no? Sting es inglés, Cheb Mami marroquí, dos culturas diferentes, dos maneras totalmente diferentes de entender la vida. Tú eres una mezcla de eso. Norte y sur dentro de ti.” Me quedé mirándola de frente y me di cuenta de que tenía toda la razón del mundo. Siempre he tenido esa sensación rara de vivir en el norte pero sentirme del sur. Mi carácter, como me dijo otra amiga, es de sol y risa, de canto y fiesta. Ante eso solo puedo decir que es verdad, que no tengo nada que objetar. Que es la mejor manera que nunca he tenido para poner en palabras como creo que soy. Claro que eso es algo complicado, pues somos la suma de un montón de cosas y eso, por más que tengamos muchas palabras a mano, es difícil de nominar.

viernes

DIVAGACIONES


Miedos, sueños, esperanzas, deseos, frustraciones, alegrías, penas...

Qué es todo eso si no más que palabras sin materia? Reflexiones y divagaciones sobre algo no tangente, que no se puede comprobar, ni medir, ni tocar. Palabras cuya existencia muchas veces nos condiciona, nos limita, nos obliga a actuar de manera diferente a como querría nuestra voluntad. Palabras que nos confunden, que nos abruman, que nos sujetan a su capricho y nos coartan, nos asustan, nos atenazan bajo un manto de penumbra infranqueable. Palabras que a veces nos manipulan, que nos hacen caminar a medio paso por la vida, sin permitirnos andar derechos y mirando de frente. Palabras que nos acompañan toda la vida pero a las que a veces hay que ignorar, exigirles que que se vayan, que te dejen ser tú mismo. Palabras a las que hay que domesticar, escuchar pero aprender a pedirles que te dejen en paz, que no te sujeten a su lado y a las que hay que hacerles entender que a veces no las necesitas para seguir viviendo.
Un día te das cuenta de que puedes hacerles frente. Que el sol vuelve a salir y que su luz te llena de fuerza. Su luz se convierte en tu aliada, pues te hace resplandecer, brillar como una estrella. Su calor te da ánimos, te das cuenta de que puedes acallar todas esas vocecillas que te impiden actuar con total libertad. Que puedes ser capaz de superar tus miedos y tus penas. Que eres fuerte para dejar atrás tus frustraciones y que poco a poco vas dibujando tu mapa del mundo como tú quieres que sea. Con los colores, las palabras y las imágenes que a ti te gustan. Sin dejar de ser tu misma, pero convirtiéndote el centro de tu propio universo sin por ello sentirte culpable.

OBSESIONES SHAKESPEARIANAS



Aquí se unen tres de mis mayores obsesiones, locuras, neuras, manías, freakadas,..., como le queráis llamar. El cine, las obras de William Shakespeare y la música de cine. Algunas de estas imágenes se han convertido en unas de mis compañeras inseparables en los últimos 15 años. Sí que pasa rápido el tiempo!
No sé exactamente cuando empezó, pero sí creo que fue en esa época difusa en que dejas de jugar a las muñecas y a preferir los libros y el cine como compañeros de tus ratos libres. En esos veranos de preadolescencia en los que tu hermana quiere que juegues con ella a las “casitas” y tu prefieres leer libros que aún no entiendes del todo pero que sabes que cuando seas un poco mayor te cambiarán por completo la vida. Así empecé yo. Por casualidad. Sin voluntad de nada en especial. Como empiezan todas las cosas que al final acaban teniendo un sentido.
Tendría unos 13 años. Eran casi las 10 de la noche. Ese día habíamos ido a Sitjes. Allí se habían conocido mis padres casi 20 años atrás y desde entonces no habían vuelto. El verano se terminaba y faltaba poco para empezar las clases. Encendí la tele y me sorprendió lo que vi. Una película de época en la que los personajes hablaban en verso! Eso era nuevo para mí! Había leído textos del Siglo de Oro en la escuela, y sabía que el teatro en los siglos XVI i XVII se escribía en verso, pero una película en verso! Eso no lo conocía! Descubrí qué era: Mucho Ruido y Pocas Nueces de Kenneth Branagh. Ahí me enamoré de Shakespeare. Ese fue mi flechazo. No lo pude evitar. Estaba tocada “de muerte” y a partir de ese momento mi futuro como lectora se había transformado. Así empezó todo y desde entonces así continua. Fanática perdida por el Bardo. Por sus obras, por su poesía, por sus personajes, por las adaptaciones al cine que sus textos han generado, por todo el aura de misterio que envuelve su vida y obra,.... Tanto es así que hace unos años me aventuré a empezar una tesina doctoral sobre eso. El cine y Shakespeare. Eso fue causa de más de una bromita. Mi familia, sobretodo mi padre, no entendía cómo me podían interesar las obras de teatro de lo que él llamaba “un tipo inglés que se hizo famoso de pura suerte”. Para él hubiera tenido más sentido que, puesto que estudié Filología Hispánica, me dedicara a Lope de Vega, o Cervantes o cualquier otro escritor, siempre y cuando fuera español. Pues nanai de la China! Los hijos siempre hacen lo contrario de lo que querrían los padres, verdad? Pues si! Yo me fijé en un escritor inglés, del siglo XVI y de una cultura y una tradición totalmente diferente a la mía. Bueno, y qué? Claro que la reacción de mis amigos tampoco fue mejor... En resumidas cuentas, todos me acabaron diciendo que era muy rara. Un escritor muerto y remuerto, inglés y que escribía teatro en verso! Desde entonces pasé a ser la “empollona”, aunque con to’ el cariño del mundo.Pero aún así, en ello sigo. Después de un par de años de “parón” hay que volver a ponerse las pilas. Retomar lo que se quedó a medias y continuarlo. Durante muchos meses fue mi particular alimento para el alma. Ahora hay que seguir adelante. Dejar atrás los momentos grises, los miedos, las inseguridades, el dolor, y volver a buscar lo que tanto me hacía brillar... Nada es fácil en esta vida, pero si le echas ganas e ilusión, puedes acabar poniéndote el mundo por montera...

PUESTOS A DECIR LA VERDAD...

Hace un par de meses cayó en mis manos esta curiosa encuesta-cuestionario-perfil de personalidad... No vale decir mentiras….

YO TENGO: Bastante mala leche cuando me tocan la moral, pero también un carácter abierto y extrovertido.
YO DESEO: No desear nunca nada imposible; no perder nunca la lucidez de pensamiento; saber que tengo a mi gente cerca aunque yo esté lejos; vivir tranquila y en paz con mi conciencia.
YO ODIO: Que el dinero sea el mayor motor del mundo; la gente que se mueve solo por intereses; la hipocresía que muchas veces lo inunda todo; y un montón de cosas más que si sigo enumerando no terminaría nunca.
YO ESCUCHO: Todo lo que pueda. Siempre tengo las orejas preparada para todo: cosas buenas, cosa malas, consejos,..., cualquier cosa. Soy bastante curiosa.
YO TENGO MIEDO A: La soledad; a que alguno de los míos sufra; a no poder largame nunca de casa de mis padres; a no evolucionar como persona,... Tengo miedo a muchas cosas! A veces me “cabreo” conmigo misma porque soy bastante miedosa.
YO NO ESTOY: Estudiando. Cosa que tendría que hacer porqué en menos de 15 días tengo los primeros parciales de la Escuela Oficial de Idiomas.
YO LLORO: Últimamente poco, aunque a veces me puede el desánimo. Pero los desengaños de hace un tiempo que han hecho un poco más dura.
YO PIERDO: Muchos ratos pensando en las musarañas.
YO NECESITO: Vivir con tranquilidad; perder unos cuantos quilos; no ser tan perezosa a veces; y que me suban el sueldo!!!
YO LE DEBO: Muchos ratos a mi madre; muchos ratos a mi hermana; muchos ratos a mis amigas; muchos ratos a mis tesina doctoral; muchos ratos a mis clases de inglés... Vaya que los días tendrían que ser más largos!
ME HACE FELIZ: No sentirme obligada a hacer nada que no desee; leer un buen libro; tener la conciencia tranquila; no ser de derechas; haber nacido mujer; conocerme cada día más a mi misma...
ME HACE DAÑO: La gente que no dice la verdad; que procures siempre hacer lo correcto y que los que te rodean no se den cuenta o simplemente te lo menosprecien.
TIENES UN DIARIO? Tengo un blog! Eso sirve?
TE GUSTA COCINAR? No me desagrada, pero la verdad, no lo hago muy a menudo. En casa quien cocina de narices es mi padre...
TIENES UN SECRETO QUE NO HAYAS CONTADO NUNCA A NADIE? Pues claro que sí. Quién no tiene secretos?
AVANZAS TU RELOJ UNOS CUANTOS MINUTOS? La verdad, no llevo nunca reloj.
CREES EN EL AMOR? Últimamente empiezo a pensar que no.
TE DUCHAS TODOS LOS DÍAS? Mayoritariamente si. Y no penséis que soy una “marrana”. Tengo mis razones.
QUIERES CASARTE? Creo que no.
TE GUSTAN LAS TORMENTAS? Sííííí! Pero las que te pillan en casa. Cuando estás en la calle son una verdadera putada!
LA PERSONA MÁS EXTRAÑA? Unas cuantas con las que me he cruzado a lo largo de mi vida. Pero no está bien decir que uno u otro es extraño. Simplemente todos somos diferentes. Pero... tuve un profe en la facultad que era más “rarito” el pobre! Ese sí que no era diferente! Era raro con todas las letras!
LA PERSONA MÁS MOLESTA? Los que piensan que lo único bueno y correcto es lo suyo, los que no toleran ni contemplan la diferencia de opiniones... Que por desgracia, hay muchos así en estos mundos...
LA PERSONA QUE MEJOR TE CONOCE? Sin lugar a dudas, y eso sigue inquietándome todavía: mi madre. Y yo misma tampoco me quedo corta...
EL PROFESOR MÁS AVURRIDO? Uffff! Unos cuantos, pero no seré yo quien diga nada de nada de alguien que no se puede defender.
LA FRASE QUE MÁS USAS EN EL MSN? “OK”
TU GRUPO FAVORITO? Yo es que soy un poco rarita... A mi me gustan las bandas sonoras de película, y de rebote, soy fan de algunos compositores de música para cine...
TU MAYOR DESEO? Ser feliz y conseguir algunas de las cosas que me proponga en la vida.

OTRAS PREGUNTAS

SIGNO: Géminis: doble cara, doble carácter, doble de todo… Por eso soy sensiblona y con mala leche a la vez
COLOR NATURAL DE PELO: Castaño con reflejos rubios
COLOR DE PELO QUE TIENES AHORA: Negro azabache. Soy una viciosa del tinte de este color. No me puedo resistir.
COLOR DE OJOS: Mal me pese, unos vulgarillos ojos marrones.
NÚMERO PREFERIDO: El 12, el número del día de mi cumpleaños.
DIA PREFERIDO: Pues… lo tengo chungo… Trabajo de martes a domingo.. por tanto y por eliminación, mi día favorito es el lunes, cuando tengo fiesta.
ESTACIÓN DEL AÑO PREFERIDA: Más que una estación del año, una “entre-estacón”: a finales de verano y principios del otoño.
DEPORTE PREFERIDO: Yo soy muy patosa y nunca me han gustado los deportes. Sirve decir que soy una lectora maratoniana? Jejeje
CAFÉ O TE: Mmmmm he sido siempre muy cafetera pero llevo un par de meses que me he rendido totalmente al te.
MONTAÑA O PLAYA: La verdad, depende.
BARÇA O MADRID: Ninguno de los dos. No soporto el fútbol.
SOL O NIEVE: Lluvia! Jajajaja

EN LAS ÚLTIMAS 24 HORAS TU HAS

LLORADO? Sí, pero de risa, leyendo uno de los muchos libros que tengo empezados.
AYUDADO A ALGUIEN? Pues no lo sé la verdad. Sirve decir que le eché una mano a una amiga a redactar un informe del trabajo?
COMPRADO ALGO? Sí, esta tarde, 2 pizzas i dos bricks de zumo!
TE HAS PUESTO ENFERMA? No. Pero me tiré unas navidades… un poco jodidillas.
IDO AL CINE? Pues no. De echo hace bastante que no voy. Qué caro es coño!
SALIDO A CENAR? Nooo. Ayer era jueves. No salgo, normalmente, a cenar fuera entre semana. Mi maravillosa economía no me lo permite.
DICHO “TE QUIERO”? No la verdad….
PERDIDO A UN NOVIO? Noooooo lo dejé yo a él, pero hace ya la tira de tiempo. No sabéis qué descanso!.
HABLAR CON ALGUIEN QUE HACÍA TIEMPO CON QUIEN NO HABLABAS? Vale decir que le mandé un mail a alguien que hace la tira que no veo?
ESCRITO UNA CARTA? No.
TENIDO UNA CONVERSACIÓN SERIA? Yo siempre hablo muy en serio. Jajajajaj
PERDIDO A ALGUIEN? Nooo.
ABRAZADO A ALGUIEN? Siiiii
PELEADO CON ALGUN FAMILIAR? Con mi padre, pero hace más de 24 horas. Somos bastante diferentes y a veces… cuesta no explotar.
PELEADO CON UN AMIGO? Noooo
SOÑADO DESPIERTA? Yo siempre sueño despierta. Es una de mis especialidades.

ALGUNA VEZ PODRIAS…

COMERTE UN GUSANO? Si una cosa he aprendido es que no se puede decir nunca “de esa agua no beberé”.
MATAR A ALGUIEN: Absoluta y rotundamente no
BESAR A ALGUIEN DEL MISMO SEXO: Mmmmm ya lo he hecho… Y qué?
TENER SEXO CON ALGUIEN DEL MISMO SEXO? Tal y como están los tíos hoy por hoy…, a veces pienso que es la mejor opción.
LANZARTE EN PARACAÍDAS? Pues…, creo que me costaría un montón. Soy muy muy miedosa.
CANTAR EN UN KARAOKE? Sí, me encanta! Viva el 5 stars!
SER VEGETARIANO? Pues no me vendría nada mal.
ROBAR EN UNA TIENDA? Mmmmmm ya lo he hecho… No penséis mal ehh? Cosillas típicas de críos!
USAR MAQUILLAJE EN PÚBLICO? Qué pregunta es esa? Por supuesto que sí!

Ahí queda dicho…..